Una familia de Siria, país que se ubica a más de 12 mil kilómetros de distancia de Misiones, reside en la provincia. Uno de los factores que los cautivó fue la cultura del mate y eso llevó a que pudieran convertirse en productores y posteriormente en exportadores hacia Medio Oriente.
Se trata de Omar Kassab y Yanine, quienes disponen de un campo de yerba mate en Comandante Andresito. El nombre de su producto es “Don Omar”.
“Desarrollamos depósitos inteligentes que se mantienen a 30° de temperatura constante, y así logramos cambiar el circuito y transformar el proceso de estacionado de la yerba mate“, indicó Omar Kassab.
De este modo, “el estacionamiento de la producción se da naturalmente en 10 meses, y no en cámaras aceleradas” que afectan la calidad. “Ni dos años ni seis meses. Con ese tiempo de proceso nos convertimos en el 2004 en empresa modelo”, detalló.

“Omar, se conoce Misiones como la palma de su mano. Él vino en 1986 y con su tío mandaban yerba a granel. Después aumentó tanto el consumo que empezaron a exportar en containers”, relató Yanine, su esposa.
Además contó que “allá es un orgullo decir que tenés un familiar en la Argentina”. “En este país la gente es acogedora, no hay discriminación, nunca nos hicieron sentir que somos de afuera y al campo argentino nos une la cultura del trabajo”, describió.
La cultura del mate en Siria
Si bien en parte de Medio Oriente toman mate en vasos de vidrio, ambos aseguran que “se contagió la costumbre. “El ritual está instalado en Medio Oriente, aunque se toma individualmente”, afirmó.

“Antes de mandar mate, exportamos bombillas porque no había, y ahora hay muchos argentinizados. Al mate lo adoptamos como propio“, aseguraron.
Por último, Omar Kassab afirmó que la zona del Líbano y Turquía se presentan como nuevos horizontes para la producción yerbatera de Misiones.
“En el Golfo Pérsico lo ven a Messi con el mate y quieren saber qué es. Nunca imaginé que mi nombre iba a andar por el mundo como tampoco hacer la cadena completa de producción. Argentina es un pozo de agua en el desierto, uno de los pocos lugares donde uno puede preguntar ¿Qué es lo que no tiene?“, concluyó.

