El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica luego de someterse a estudios médicos tras notar una leve hinchazón en la parte inferior de sus piernas. Así lo informó este jueves la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien leyó públicamente una carta del equipo médico con el objetivo de disipar las preocupaciones sobre su estado de salud.
Según detalló Leavitt, los exámenes realizados por la unidad médica presidencial descartaron la presencia de trombosis venosa profunda o enfermedades arteriales. Sin embargo, confirmaron que Trump —quien cumplió 79 años el mes pasado— padece insuficiencia venosa crónica, una condición frecuente en adultos mayores en la que las válvulas de las venas pierden progresivamente su capacidad de llevar la sangre hacia el corazón, lo que puede generar acumulación en las extremidades inferiores.

El diagnóstico se da en un contexto de creciente atención mediática sobre la salud de los líderes políticos estadounidenses. En las últimas semanas, el estado físico de Joe Biden también fue motivo de debate tras revelarse un diagnóstico de cáncer, lo que generó fuertes críticas desde sectores republicanos.
En el caso de Trump, Leavitt aseguró que “el presidente se mantiene en excelente estado de salud” y afirmó que la carta completa del médico será publicada próximamente. También aclaró que los hematomas visibles en una de sus manos, que han sido disimulados con maquillaje, responden al uso frecuente de aspirina y al “contacto constante con personas”, en referencia a su hábito de estrechar manos.
La insuficiencia venosa crónica afecta a unas 150.000 personas por año y su incidencia aumenta con la edad. Entre sus síntomas más comunes se encuentran hinchazón, calambres, varices, dolor o cambios en la piel. Si bien en etapas avanzadas puede requerir intervenciones médicas, el tratamiento habitual incluye el uso de medias de compresión, actividad física moderada, control del peso y elevación de las piernas.

