Argentina inició el camino para ingresar al programa de exención de visa que otorga Estados Unidos a países con altos estándares de seguridad y cooperación. El gobierno de Javier Milei firmó un acuerdo inicial con el Departamento de Seguridad norteamericano, que exige una serie de reformas técnicas y migratorias antes de acceder al beneficio.
Argentina dio un paso clave para incorporarse al Programa de Exención de Visa (Visa Waiver Program) de Estados Unidos. El gobierno nacional firmó una carta de intención con la secretaria del Departamento de Seguridad Interior estadounidense, Kristi Noem, que abre la posibilidad de que ciudadanos argentinos puedan ingresar al país del norte sin necesidad de visa para estadías breves, por turismo o negocios.
El entendimiento, sellado en la Casa Rosada, representa un gesto geopolítico significativo de la administración de Javier Milei hacia el gobierno republicano. Sin embargo, el beneficio no será inmediato. Funcionarios de ambos países coincidieron en que se trata de un proceso técnico complejo, que demandará tiempo y reformas de fondo en los controles migratorios.

Un acuerdo de alto valor estratégico
“El avance hacia la exención de visa no sólo facilitará los viajes, sino que mejora la reputación internacional de la Argentina, refuerza la atracción de inversiones y profundiza un vínculo bilateral que ya es estratégico”, señalaron fuentes diplomáticas tras la firma del acuerdo.
El gobierno estadounidense ya notificó que el ingreso al Visa Waiver Program está condicionado al cumplimiento de estrictas condiciones de seguridad. Entre ellas, se encuentra la reducción de la tasa de rechazo de solicitudes de visa de turismo a menos del 3% anual. Actualmente, en Argentina ese índice ronda el 10%, muy por encima del umbral requerido.
Además, el país deberá reforzar la emisión de pasaportes electrónicos con chip, implementar sistemas de control migratorio automatizados y habilitar el entrecruzamiento de bases de datos entre agencias estatales para detectar riesgos potenciales.
Pasaporte electrónico y control biométrico
Uno de los ejes del proceso de exención de visa será la extensión del uso de pasaportes electrónicos en todo el país. Estos documentos, introducidos hace más de una década, aún no tienen cobertura total. Contienen un chip con información biométrica del portador y permiten acelerar los controles migratorios automatizados.
En línea con esta necesidad, Argentina se incorporó el año pasado al Directorio de Claves Públicas (PKD) de la ONU, un sistema que garantiza la autenticidad de los documentos y previene su manipulación. Esta herramienta será clave para cumplir con los requisitos de interoperabilidad exigidos por Washington.
“Estamos iniciando un proceso que exige elevar nuestros estándares de seguridad migratoria y tecnológica”, reconocieron voceros oficiales. “No es solo un gesto político, sino una reforma estructural del sistema de control de personas en tránsito internacional”, agregaron.
Una exigencia: menos visas rechazadas
Estados Unidos exige que los países aspirantes tengan tasas de rechazo de visas de turismo por debajo del 3% anual. Argentina deberá reducir significativamente este indicador si pretende ingresar al club de los 42 países que hoy gozan del beneficio.
Según datos oficiales, durante el año fiscal 2024, la tasa de rechazo en Argentina fue cercana al 10%. El gobierno buscará revertir esa tendencia con mayores controles de solvencia económica y retorno efectivo de quienes viajan.
La Cancillería y la Dirección Nacional de Migraciones trabajarán con la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires para intercambiar datos y reforzar el seguimiento de los viajeros. “Se puede colaborar con el entrecruzamiento de información pública que reduzca el riesgo de inmigración ilegal”, explicaron fuentes de la cartera de Seguridad.
Cooperación bilateral en seguridad
Como parte del proceso, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich firmó un acuerdo paralelo con Kristi Noem que establece un esquema de cooperación para identificar prófugos, combatir el narcotráfico y fortalecer el blindaje de fronteras.
El documento tiene como objetivo profundizar la coordinación entre agencias de seguridad de ambos países, en línea con los estándares exigidos por el programa. “Esto no se trata solo de turismo: es un acuerdo de seguridad compartida”, afirmó un funcionario del área.
Desde la Casa Rosada consideran que este eje del acuerdo le permitirá al país posicionarse mejor frente a otros postulantes que aún no alcanzaron los niveles de cooperación exigidos por Washington.

El impacto en el turismo bilateral
Según registros de Migraciones, entre enero y junio de 2025 un total de 239.573 argentinos viajaron a Estados Unidos, cifra que proyecta un crecimiento sostenido respecto a años anteriores. En 2024 fueron 438.460 los argentinos que ingresaron a territorio estadounidense.
El flujo es bidireccional: en el mismo período, 277.784 ciudadanos norteamericanos ingresaron a la Argentina, superando incluso a los argentinos que viajaron al país del norte. El año pasado, fueron 563.409 los estadounidenses que arribaron, la cifra más alta desde 2015.
El crecimiento del turismo mutuo, afirman fuentes diplomáticas, refuerza el argumento para flexibilizar las exigencias de ingreso. “La Argentina es un país confiable, con flujos de ida y vuelta. No hay una presión migratoria que justifique restricciones tan duras”, opinó un diplomático argentino en Washington.
Qué implica el Visa Waiver
El Visa Waiver Program permite que ciudadanos de los países autorizados puedan ingresar a Estados Unidos por hasta 90 días sin necesidad de gestionar una visa tradicional. Solo deben tramitar, de manera online, el Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje (ESTA), que tiene un costo aproximado de 20 dólares y se gestiona en minutos.
Hoy integran este selecto grupo 42 países, entre los que se encuentran Alemania, Italia, Japón, Israel, España, Portugal, Suiza, Noruega y Chile, el único país de Sudamérica incluido hasta el momento.
En caso de que Argentina sea aceptada, los viajeros argentinos solo deberán presentar su pasaporte electrónico válido y la autorización ESTA. El procedimiento es rápido, menos costoso y reduce las demoras burocráticas.
Una meta de largo aliento
Funcionarios del Departamento de Seguridad Interior estadounidense recordaron que ningún país ha ingresado al Visa Waiver Program en menos de un año desde que se firmó la carta de intención. En promedio, el proceso puede demorar entre 12 y 24 meses.
“Sería muy difícil que sea en menos de un año. No sé si algún país lo ha hecho en menos de ese plazo”, remarcó Kristi Noem en declaraciones a medios locales.
En la Casa Rosada lo saben. Por eso, más allá del anuncio político, la prioridad ahora será avanzar con las reformas requeridas para cumplir con los estándares internacionales. La decisión tiene respaldo político y técnico, pero demanda tiempo y coordinación interministerial.
En definitiva, la exención de visa es mucho más que una medida migratoria: es un símbolo del alineamiento geopolítico del gobierno de Javier Milei con la administración republicana de Estados Unidos. Y, al mismo tiempo, una promesa de mayor integración con el mundo desarrollado.

