El dólar mayorista alcanzó los $1373 y acumuló una suba del 13% en julio. Este movimiento generó una creciente tensión en el mercado cambiario, en un contexto donde la oferta se retrajo y la demanda se mantuvo firme. Las elevadas tasas de interés que ofrecen los instrumentos en pesos del Tesoro no lograron frenar el apetito por la divisa estadounidense.
La cotización del dólar mayorista quedó así a tan solo un 6% del techo de la banda de flotación, que actualmente se ubica en $1451. Este sistema, diseñado en el marco del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), prevé que el Banco Central (BCRA) o el Tesoro pueden intervenir si el tipo de cambio alcanza ese límite superior.
Cómo funciona el sistema de bandas para el dólar
El esquema de bandas reemplazó al crawling peg, que establecía un ajuste diario del dólar a un ritmo fijo del 1% mensual. A partir del 14 de abril, el Gobierno modificó su política cambiaria y permitió mayor fluctuación en la cotización. Estableció una banda con un piso de $1000 y un techo de $1400, que luego se ajustó diariamente a razón del 1% mensual.
Aunque el compromiso original consistía en no intervenir dentro de esa banda, el acuerdo con el FMI habilitó la posibilidad de compras de divisas dentro de ese margen. El objetivo fue permitir que el mercado determine el precio del dólar, pero también favorecer la acumulación de reservas.

Durante los primeros meses de vigencia del acuerdo, el Gobierno decidió no realizar compras de dólares, para evitar una presión alcista sobre la divisa y su eventual impacto inflacionario. Sin embargo, esa decisión lo dejó por debajo de la meta de acumulación de reservas, por lo cual el FMI concedió un waiver en la primera revisión del programa.
A partir de mediados de junio, el Tesoro cambió su estrategia y comenzó a comprar divisas. Desde el 21 de julio, adquirió alrededor de US$1000 millones. Estas operaciones coincidieron con la visita de una misión técnica del FMI a Buenos Aires.
En ese contexto, el Tesoro acumuló depósitos por unos US$2000 millones en el BCRA. Mientras tanto, las reservas brutas del Banco Central superaron los US$40.700 millones. Sin embargo, la cifra neta, sin considerar los depósitos del sector privado ni el swap con China, rondó los US$5160 millones, según estimaciones del economista Fernando Marull.
Dentro de esas reservas se incluyen los US$15.000 millones que el FMI y otros organismos internacionales giraron en abril, cuando se firmó el nuevo acuerdo. El Tesoro recibió esos fondos y los transfirió al BCRA, que a cambio canceló Letras Intransferibles. Estos instrumentos nacieron durante el kirchnerismo y siguieron vigentes en distintas gestiones. Permitieron al Tesoro tomar dólares del Banco Central para afrontar vencimientos de deuda.
Actualmente, la suba del dólar preocupa tanto al Gobierno como al mercado. Aunque el techo de la banda todavía no se tocó, la proximidad genera inquietud. En caso de alcanzarlo, el BCRA deberá vender divisas, lo que pondría a prueba su capacidad de intervención y el margen que aún conserva.
La presión cambiaria también afecta a las cotizaciones del dólar minorista, el blue y los tipos de cambio financieros. Todos reflejaron el mismo recorrido alcista en las últimas semanas. La estabilidad del tipo de cambio se convirtió en una de las prioridades del equipo económico, que busca mantener controlado el frente externo sin alterar los compromisos asumidos con el FMI.

