Las carnicerías de Oberá se preparan para un fin de semana de alta demanda debido a la llegada del Turismo Nacional y la Clase 3 al autódromo local. Este evento no solo atrae a miles de fanáticos del automovilismo, sino que también reactiva la venta de cortes para asado, una tradición arraigada en la cultura argentina. Según comerciantes consultados, las ventas de carne aumentan entre un 40% y 50% durante estos encuentros, reflejando la importancia del ritual del asado entre los espectadores.

Julio Chemes, exdueño y ahora supervisor de una reconocida carnicería que opera las 24 horas, explicó cómo estos eventos impactan en su negocio. “Si normalmente vendemos 100 kilos de carne, en días de carreras llegamos a 140”, detalló. Su local, ubicado en una zona estratégica entre los hoteles y el autódromo, se especializa en cortes para asado, como costilla, vacío y achuras. Además, destacó que el clima influye directamente en las ventas: si llueve antes del sábado al mediodía, muchos aficionados desisten de viajar.
María, cajera de una cadena nacional de carnicerías, confirmó un incremento similar. “Solemos bajar cuatro ganchos de carne por semana, pero con las carreras agregamos dos más”, señaló. Su equipo mantiene contacto constante con los proveedores para evitar faltantes. Por su parte, Yonathan, carnicero del mismo establecimiento, notó que los clientes prefieren la manta durante estos eventos. “Además de tener mejor precio, su preparación difiere del asado tradicional, lo que la hace más atractiva”, explicó.


Este fenómeno no ocurre en solitario. La ocupación hotelera en Oberá ronda el 100% en varios establecimientos, con visitantes que llegan desde Buenos Aires, Chaco y Santa Fe. El intendente Pablo Hassan resaltó el impacto económico de las competencias, que atraen a más de 80 equipos entre pilotos, mecánicos y familias. “Es un movimiento enorme”, afirmó, destacando las mejoras en el autódromo para garantizar comodidad y seguridad.

La tradición del asado se integra con otras actividades, como el “Turismo Sunset”, un evento previo que combina gastronomía, música y cultura. Esta sinergia entre deporte y costumbres locales consolida a Oberá como un destino clave para el automovilismo y el turismo. Mientras los motores rugen en la pista, el aroma a carne asada invade los campamentos, confirmando que este ritual sigue siendo parte esencial de la experiencia.
Con cada edición, las carreras no solo dejan adrenalina, sino también un legado económico y cultural. Las carnicerías, los hoteles y los emprendedores locales son testigos de cómo el deporte motor dinamiza la ciudad, demostrando que, en Oberá, el asado y la velocidad van de la mano.

