El Club de Inventores funciona como un espacio complementario al trayecto educativo formal de la Escuela de Robótica de Misiones, allí los alumnos implementan lo aprendido en clases y crean proyectos con miras a competencias provinciales, nacionales e incluso internacionales. La propuesta combina formación, acompañamiento entre pares, mentoría de facilitadores y, sobre todo, un ambiente de desafío constante.
Ana Zayas, alumna de la institución, según relata encontró en este espacio una oportunidad única para crecer: “Soy parte de la escuela desde el 2021 y del club de robótica específicamente desde el 2022”. Fue gracias al incentivo de un docente del trayecto que se animó a participar de competencias: “Dentro de la escuela descubrí este espacio en el que los estudiantes pueden desarrollarse de forma más específica y acompañarse entre sí para aprender y desarrollar distintos proyectos”.
Su experiencia no es la única, ya que David Sisterna, otro de los integrantes, es testigo del impacto transformador del club: “Soy estudiante de la Escuela de Robótica desde hace siete años, desde los inicios de la institución”, afirmó. Con el tiempo, su interés por la electrónica y el desarrollo tecnológico creció, al punto de representar a Misiones en múltiples campeonatos. “Quería volcar lo que había aprendido en un espacio más competitivo, y así fue como me invitaron al Club de Inventores”, explicó.
El Club de Inventores, un reflejo de la Escuela de Robótica
La historia de Ana y David refleja la misión de la Escuela de Robótica, pionera en el país como institución pública dedicada al aprendizaje tecnológico y disruptivo. Con trayectos que abarcan desde la primera infancia hasta la adultez, programas como Pequebot o Highmakers permiten a niños, jóvenes y adultos mayores apropiarse de herramientas tecnológicas para transformar su entorno.

Un pilar fundamental de esta propuesta es la capacitación constante de sus “facilitadores”. Esta formación continua garantiza que los contenidos y metodologías estén siempre alineados con las demandas actuales del mundo tecnológico. Así, se cultiva un ambiente educativo en el que aprender a programar, diseñar o construir un robot es también una forma de aprender a pensar, resolver problemas y trabajar en equipo.
A través del Club de Inventores, la Escuela de Robótica forma estudiantes, creadores, pensadores críticos y agentes de cambio provincial. En sus aulas, la robótica deja de ser una materia del futuro para convertirse en una herramienta presente y tangible, capaz de abrir puertas y despertar vocaciones.

