El Banco Central endurece la política monetaria: más encajes y suba de tasas presionan al crédito y al consumo. Una estrategia para absorber pesos y contener la inflación que tensiona al sistema financiero y alienta la competencia entre bancos
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) intensificó en agosto su estrategia de absorción de pesos mediante el aumento de los encajes bancarios y la eliminación de instrumentos como las Leliq y LEFIs, lo que forzó una suba generalizada de las tasas de interés en el sistema financiero. La medida busca contener la inflación y frenar la dolarización, pero genera un impacto directo en el crédito, el consumo y la inversión.
De acuerdo con el economista Juan Dip, entrevistado en Canal Doce, el objetivo de la política es “secar la plaza” para reducir la presión sobre el tipo de cambio: “Con los encajes, el Banco Central obliga a los bancos a retener más dinero, limitando la creación secundaria de crédito. En agosto comenzó con un 40 % y ayer se elevó al 50 %, lo que también afecta a las billeteras virtuales, que ahora tienen menos margen para pagar intereses”.
La estrategia de absorción de pesos
Desde fines de julio, el BCRA aceleró un giro contractivo en la política monetaria. Primero eliminó los instrumentos de financiamiento pasivo —las LEFIs— y, posteriormente, reforzó los encajes para recuperar parte de la liquidez liberada. Paralelamente, se lanzó una nueva serie de bonos en pesos con tasas superiores al 70 %, consolidando un esquema de alto costo de financiamiento.
En paralelo, las tasas nominales anuales (TNA) de los depósitos a plazo fijo treparon 9,67 puntos porcentuales entre junio y mediados de agosto, pasando de 31,28 % a 40,95 %. En bancos como Hipotecario, Meridian o Tierra del Fuego, las tasas mensuales efectivas (TEM) superaron el 4 %, mientras que en Masventas cayeron hasta el 2 %, evidenciando una fuerte disparidad en las estrategias de captación de depósitos.
Un dato ilustrativo de esa brecha: mientras en Hipotecario se requieren cerca de $25 millones para generar $1 millón en intereses, en Masventas el capital necesario se duplica hasta $49 millones.
Impacto económico y sectores afectados
Dip advirtió que la política de endurecimiento monetario ya está repercutiendo en la economía real: “Los bancos van a pensar dos veces antes de otorgar un crédito. El consumo no se está moviendo y otro sector afectado es la inversión. Con este incremento de tasas, es difícil que la economía se dinamice”.
A la par, los servicios públicos y privados —luz, agua, telefonía— absorben una porción creciente de los ingresos, limitando la capacidad de gasto de los hogares. “Debemos mejorar los salarios para reactivar la economía en la calle. Estos meses van a ser ruidosos y esperemos que con el correr del tiempo le vaya bien al Gobierno, porque así nos irá bien a todos”, concluyó el economista.
En términos de política económica, el Gobierno apuesta a que las tasas altas funcionen como ancla nominal para desalentar la dolarización y consolidar una baja gradual de la inflación. Sin embargo, el riesgo es que el encarecimiento del crédito termine profundizando la recesión y deteriorando aún más los niveles de actividad.
Los próximos meses estarán marcados por la tensión entre dos objetivos contrapuestos: sostener la estabilidad cambiaria y de precios frente a la presión dolarizadora, y evitar que la economía se enfríe al punto de comprometer la recuperación.
Si el Banco Central mantiene la política contractiva, es probable que los bancos sigan compitiendo por liquidez, lo que mantendrá las tasas en niveles elevados. En paralelo, la brecha de rendimientos entre entidades continuará condicionando a los ahorristas, que deberán evaluar no sólo la rentabilidad ofrecida, sino también la seguridad institucional de cada banco.
En el plano político, el desafío del oficialismo será equilibrar las señales de disciplina monetaria con las demandas sociales de reactivación. En un año electoral clave, el éxito de esta estrategia dependerá de que la desaceleración inflacionaria compense los costos de un mayor enfriamiento económico.

