La misionera Letizia López, de apenas 13 años, atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. Tras conquistar el primer puesto en el Máster Clasificatorio de Pádel, se convirtió en la número uno del ranking nacional de la categoría Sub 14. Con este logro, aseguró su clasificación al Mundial de Pádel 2025, que se disputará en Reus, España.
En diálogo con el periodista Emiliano Andreoli, la joven expresó su felicidad por la hazaña. “Clasificamos en el torneo Máster, que reparte el doble de puntos, lo hicimos como pareja 1 y clasificamos directo al mundial”, contó con orgullo. Y agregó: “Me cuesta caer en que soy la número uno de mi categoría. Esto se dio por el sacrificio, la ayuda de mis papás y el gran equipo que tenemos”.

La jugadora no oculta sus sueños a futuro y es consciente del camino que debe recorrer. “Era uno de los objetivos que tenía, la idea es ser profesional de grande, pero todo es un proceso”, afirmó. Al hablar de los esfuerzos que realiza a tan corta edad, señaló: “Hay muchos otros eventos a los que no puedo ir, hago esfuerzos por ir a los torneos y lo disfruto realmente”.
Entre risas, contó cómo organiza su tiempo libre. “Los fines de semana libres trato de disfrutarlo con mis amigas, pero son menos de los que siempre me invitan”, reconoció. La disciplina y la constancia forman parte de su rutina diaria.

Al repasar su temporada, recordó el trabajo junto a su compañera de San Luis. “Este año comenzamos a entrenar en Mar del Plata con Ayme Acosta, mi compañera, y nos comprometimos a jugar todo el año juntas con el objetivo de clasificar al mundial”, detalló. En ese camino, participaron de torneos en Posadas y Córdoba, siempre con el mismo objetivo en mente.
Mirando lo que resta del año, Letizia no se pone límites. “Quiero dar lo mejor de mí, ayudar a mi equipo y seguir entrenando”, expresó con firmeza. De cara al desafío mundialista, añadió: “Sé que España es un muy buen rival”.

En la entrevista también recordó sus inicios. “Empecé con la escuelita a los 8 años, a partir de los 11 me empezó a gustar cada vez más y me fui bien. Entrenaba con mi papá y él me dijo que si quería jugar en serio que le meta ganas”, relató. Con emoción, agradeció a su familia: “Mi papá siempre me acompañó, fue entrenador, coach y papá. Mi mamá siempre me acompaña y da tranquilidad”.
Consultada sobre cómo enfrenta las derrotas, destacó el acompañamiento profesional que recibe. “Tengo mi psicólogo que me ayuda mucho. Muchas veces se forma un nudo en la garganta por no jugar de la manera que entreno, y con la experiencia voy soltándome cada vez más”, explicó. Y cerró con una confesión sincera: “Cuando empecé con los selectivos perdía todos los partidos. Cuando perdemos admito mis errores”.

