Diego Orlando Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), atraviesa días de incertidumbre y temor tras su salida forzada del organismo. Según admitió a sus allegados, se siente solo, desprotegido y desilusionado por el trato que recibió de la Casa Rosada. Relató que un emisario del Gobierno le ofreció dos estudios de abogados, pero aseguró que los rechazó. Tampoco definió avanzar por cuenta propia, lo que profundizó su estado de indecisión.
Spagnuolo expresó su decepción con Javier Milei, con Karina Milei, con los Menem y con Sandra Pettovello. En charlas privadas dijo que hizo lo correcto, que “le tendieron una cama” y que, pese a ello, terminó apartado y sin respaldo político. Hoy medita cuáles serán sus próximos pasos.

El silencio mediático de Spagnuolo
Mientras tanto, mantiene silencio ante los medios y se resguarda en un reducido círculo de amigos. A ellos les confió que solo quiso ordenar la gestión, eliminar las pensiones mal otorgadas y regresar al sector privado con la frente en alto. Planeaba reabrir su estudio jurídico o evaluar ofertas laborales, pero el escándalo alteró de lleno esos planes.
Uno de sus allegados defendió su accionar y remarcó que la falta de experiencia política lo llevó a hablar con cualquiera “como un ciudadano más”. Ese mismo amigo recordó que “nunca imaginó que le iban a intervenir el teléfono”.
El caso estalló por una serie de grabaciones, algunas obtenidas en un café y otras mediante escuchas telefónicas. La Casa Rosada sospecha de múltiples sectores, desde dueños de droguerías hasta referentes kirchneristas. Incluso se mencionó a la exdiputada Marcela Pagano y a su pareja Franco Bindi, aunque Pagano lo negó. También surgió el nombre del consultor Fernando Cerimedo, socio del portal “La Derecha Diario” y expareja de Natalia Basil, quien trabajó junto a Spagnuolo en la Andis hasta su renuncia.

La versión de Cerimedo
En declaraciones a Clarín, Cerimedo confirmó que mantenía un vínculo de amistad con el exfuncionario y que conocía su malestar desde hacía meses. Sin embargo, negó cualquier participación en maniobras que perjudicaran a Spagnuolo.
La defensa del entorno apuntó contra Daniel Garbellini, otro funcionario desplazado por Milei. Señalaron que Spagnuolo solo firmó tres licitaciones, todas correctas, y que en el caso de la limpieza optó por la empresa que ofreció el mejor precio. “El resto lo manejaba Garbellini”, afirmaron.
Cuando se le planteó que, como funcionario público, debió denunciar irregularidades, el círculo cercano respondió que ya existía una investigación judicial a cargo de los fiscales Carlos Rívolo y el juez Marcelo Martínez de Giorgi. Remarcaron también que Spagnuolo no está imputado.
Sin embargo, la tensión lo domina. Sus amigos aseguran que tiene “miedo de vida” y que desconoce cómo evolucionará su situación. Por eso no descartan que busque convertirse en “imputado colaborador” o que, por el contrario, cierre filas con la Casa Rosada, dependiendo de los movimientos judiciales y políticos.
En ese contexto, versiones indicaron que desde el Gobierno le acercaron a Santiago Viola y a Jorge Anzorreguy como posibles abogados, vinculados políticamente a los Menem. Spagnuolo habría rechazado esa opción. Tanto Viola como Anzorreguy negaron cualquier contacto con él.
La soledad agrava la situación del exfuncionario. Su expareja vive en España, su madre en Bahía Blanca y su hermano atraviesa problemas de salud. En consecuencia, se sostiene en su grupo más íntimo, a quienes confesó: “Si yo hablo, armo un quilombo padre”.
La Justicia, mientras tanto, analiza los teléfonos que entregó. Spagnuolo borró los mensajes con Javier y Karina Milei, lo que despertó dudas. Sus allegados lo justificaron: “Hoy los teléfonos no son Nokia. Todos guardamos nuestras vidas ahí. ¿Por qué tendría que salir a la luz lo personal?”.
El exfuncionario siente que lo usaron y que terminó involucrado en un escándalo ajeno. Según su versión, transmitió sus preocupaciones a Sandra Pettovello y ella llevó el asunto a Milei. El Presidente lo escuchó, pero luego Karina Milei le informó que no volvería a hablar con su hermano.
Con información de La Nación.

