El Ejército de Israel mató al menos a 98 gazatíes en la Franja de Gaza el pasado 31 de agosto, según informó este lunes el Ministerio de Sanidad local. En total, 404 heridos ingresaron a los hospitales del enclave, lo que eleva a más de 63.550 los muertos desde el inicio de la ofensiva el 7 de octubre de 2023.
Las operaciones incluyeron el bombardeo del barrio de Zeitún, en la ciudad de Gaza, donde tropas israelíes continuaron su incursión con la voladura de viviendas mediante robots, de acuerdo con fuentes locales. Según las mismas fuentes, el Ejército rodeó la zona de Al Musallaba y la mezquita Ali, mientras cazas y drones mantenían ataques aéreos.
La hambruna cobró la vida de nueve gazatíes, entre ellos tres niños
Fuentes médicas confirmaron que anoche al menos ocho palestinos murieron y varios resultaron heridos en un ataque aéreo israelí contra un apartamento al este de la ciudad de Gaza. En paralelo, el Hospital Naser, en Jan Yunis, reportó la llegada de 25 cadáveres, y la agencia oficial palestina Wafa señaló que 38 personas fueron abatidas mientras aguardaban el reparto de alimentos.
El Ministerio de Sanidad también informó sobre muertes vinculadas a la hambruna. El domingo fallecieron nueve gazatíes, incluidos tres niños, debido a la desnutrición ocasionada por el bloqueo de suministros. En total, 348 personas han muerto por esa causa desde el inicio del conflicto, entre ellas 127 menores.
Avance de la hambruna en el enclave
Según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), desde que se declaró oficialmente la hambruna en Gaza el 22 de agosto se registraron 70 muertes, 12 de ellas de niños. El informe difundido el viernes pasado indica que 1,6 millones de gazatíes padecen hambre, de los cuales más de medio millón lo hacen en situación crítica, mientras el resto enfrenta una crisis alimentaria.
De acuerdo a EFE, la CIF detalla que para considerar una hambruna deben cumplirse tres condiciones: falta de alimentos en al menos uno de cada cinco hogares, niveles de desnutrición aguda superiores al 30 % y una mortalidad elevada. En Gaza, los indicadores cumplen con estos parámetros desde hace semanas.

