Al menos 16 personas murieron y 23 resultaron heridas tras el descarrilamiento de un funicular en Lisboa que terminó estrellándose contra un edificio. El siniestro ocurrió el miércoles a las 18:05 hora local en la línea que conecta la plaza de los Restauradores con el Barrio Alto, una de las más transitadas de la capital portuguesa. Las autoridades confirmaron que se trata de una de las tragedias más graves en la historia reciente del país.
De acuerdo con testigos citados por la prensa local, el funicular comenzó a deslizarse “fuera de control, sin frenos” por la empinada pendiente. Vecinos y transeúntes auxiliaron a los pasajeros antes de la llegada de más de 60 efectivos de emergencia y 22 vehículos de rescate. La guía turística Marianna Figueiredo relató a la BBC: “La gente empezó a saltar por las ventanas del funicular en la parte inferior de la colina. Luego vi otro que ya estaba aplastado. Empecé a subir la colina para ayudar a la gente, pero cuando llegué allí solo se oía silencio”.
Víctimas de diferentes nacionalidades fueron identificadas
El servicio de emergencias inicialmente informó de 15 fallecidos y 18 heridos, pero la cifra fue actualizada a 16 muertos y 23 lesionados por el primer ministro Luis Montenegro, quien lo calificó como “una de las peores tragedias humanas de nuestra historia reciente”. Entre las víctimas hay ciudadanos de diez países, incluidos Portugal, Corea del Sur, Canadá, Alemania, Suiza, Estados Unidos y Ucrania. Tres personas permanecen sin identificar, según informó el jefe de la Policía Judicial, Luis Neves.

El guardafrenos del funicular, André Marques, fue la primera víctima reconocida oficialmente. La empresa pública Carris lo describió como “un profesional dedicado, amable y alegre”. También se identificó al dirigente deportivo Pedro Manuel Alves Trindade. Algunos heridos leves ya recibieron el alta, entre ellos un niño y una mujer embarazada. El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, decretó tres días de luto. Desde el extranjero, llegaron mensajes de solidaridad, como el del presidente español Pedro Sánchez, quien manifestó estar “consternado por el terrible accidente”.
Suspendieron el servicio de funiculares de la ciudad
Las investigaciones oficiales aún no determinan la causa del siniestro, aunque medios lusos informaron que la rotura del cable de tracción pudo provocar la pérdida de control. El dirigente sindical Manuel Leal señaló: “Creemos que este accidente requiere una investigación rigurosa de sus causas” y criticó que el mantenimiento estuviera en manos de empresas externas. La firma privada MNTC era responsable de estas tareas hasta agosto, cuando finalizó su contrato con Carris.

El presidente de Carris, Pedro de Brito Bogas, aseguró que los protocolos de mantenimiento se han cumplido “escrupulosamente” y recordó que la revisión general de 2022 y la reparación provisional de 2024 estaban en regla. Indicó además que la compañía ha duplicado su presupuesto de mantenimiento en la última década y que los técnicos supervisan los equipos de manera constante. Mientras tanto, las autoridades suspendieron las operaciones de los restantes funiculares de la ciudad para realizar revisiones técnicas.
El histórico elevador de la Gloria quedó marcado por la tragedia
El funicular accidentado pertenece al elevador de la Gloria, inaugurado en 1885 y declarado monumento nacional en 2002. Sus característicos vagones amarillos transportan diariamente a residentes y turistas por las empinadas calles de Lisboa, en un trayecto de 275 metros que dura tres minutos. Fabiana Pavel, presidenta de una asociación vecinal, lo describió como “muy útil especialmente para las personas con movilidad reducida, ya que les permite subir fácilmente una cuesta”.
El sistema funciona con motores eléctricos y un cable de tracción que vincula los dos vagones, de modo que al descender uno se eleva el otro. No es la primera vez que este elevador registra incidentes: el 7 de mayo de 2018 se descarriló sin dejar víctimas. En esta ocasión, sin embargo, el siniestro dejó un saldo mortal que ha conmocionado a la capital portuguesa y al mundo.

