En el marco de la 45ª Fiesta Nacional del Inmigrante, la Colectividad Española se posiciona como una de las propuestas gastronómicas más atractivas del evento, con una carta que rinde homenaje a los sabores del mar, las tradiciones andaluzas y la cocina ibérica más festiva. Con una combinación de platos salados, postres tradicionales y bebidas típicas, su menú invita a los visitantes a vivir una experiencia culinaria que mezcla herencia, color y carácter.
El menú de la colectividad ofrece seis opciones principales, cada una representativa de distintas regiones y costumbres de España. Se destaca la presencia de productos del mar, técnicas tradicionales y una presentación cuidada que refleja el orgullo de una cultura con raíces profundas.
1. Paella de mariscos: el clásico que nunca falla
Emblema de la gastronomía española, la paella de mariscos es uno de los platos más solicitados. Preparada con arroz, mejillones, calamares, langostinos, arvejas, morrones y un delicado fondo de caldo, este plato concentra todo el aroma y sabor del Mediterráneo. Su color dorado, gracias al azafrán, y su abundancia lo convierten en una opción ideal para compartir en familia.
2. Pinchos de langostino: sabor en cada bocado
Los pinchos de langostino son una versión elegante y sabrosa de las tradicionales tapas. Marinados con especias suaves y montados en brochettes, estos bocados ofrecen un contraste entre textura crocante y corazón tierno, perfectos como entrada o para acompañar una copa de sangría.
3. Costeleta de puerco al vino: receta con alma
Este plato combina el sabor robusto de la carne de cerdo con una cocción lenta en vino tinto, que le otorga suavidad y profundidad. Acompañado de papas al natural o vegetales salteados, representa un tributo a las recetas campesinas de la península ibérica.
4. Cono de rabas: el toque callejero
Las rabas —anillos de calamar rebozados y fritos— se presentan en un práctico cono de papel, listo para comer mientras se recorre el predio. Son crocantes, jugosas y representan una de las preparaciones más queridas en las costas españolas, desde Galicia hasta Andalucía.
5. Brazo gitano: dulzura con historia
Como postre, el brazo gitano aporta un cierre ideal. Se trata de un bizcocho arrollado relleno con dulce de leche o crema pastelera, espolvoreado con azúcar impalpable. Su nombre y forma aluden a antiguas tradiciones pasteleras que cruzaron generaciones.
6. Sangría: refresco con personalidad
La sangría, bebida icónica de las celebraciones españolas, se elabora con vino tinto, frutas cítricas, azúcar y un toque de licor. Su frescura y dulzor la convierten en el acompañamiento perfecto para la propuesta gastronómica de la colectividad.
Luna Fernández, reina de la Colectividad Española
Este año, la colectividad está representada por Luna Fernández, quien luce un traje andaluz inspirado en el estilo taurino, símbolo de fuerza, elegancia y tradición. El conjunto incluye una chaqueta corta y entallada, una falda larga de paseo y una camisa con jabot plisado y volantes, que combinan tradición ecuestre y feminidad con una fuerte identidad cultural.

“El traje refleja la cultura taurina andaluza, pero también la pasión y el orgullo de nuestras raíces”, comentaron desde la colectividad, en relación a la confección artesanal del atuendo.
Con su propuesta gastronómica bien definida y una ambientación que transporta a las ferias españolas, la casa de la Colectividad Española en Oberá vuelve a ser punto de encuentro para quienes buscan sabores intensos, recetas auténticas y una identidad que se celebra en cada plato.
La Fiesta Nacional del Inmigrante sigue recibiendo miles de visitantes
El evento reúne este año a 16 colectividades, con una afluencia estimada de más de 100.000 personas. La gastronomía se consolida como uno de los pilares de la celebración, junto a la danza, la música y los trajes típicos. La Colectividad Española, con su mezcla de mar y tierra, historia y sabor, reafirma su lugar como una de las propuestas más completas del predio.







