
Con el tiempo, el fútbol femenino logra consolidarse en Misiones, con torneos cada vez más competitivos y equipos que ya pisan terreno federal. Jugadoras como Carolina Dornelles son claves en este renovado proceso de adaptación. La sampedrina se convirtió en la goleadora del Torneo Apertura de la Liga Posadeña, con talento y personalidad se destaca defendiendo los colores de Atlético Posadas.
En una charla con canal12misiones.com la capitana del decano recorrió sus inicios en el fútbol, una prueba trunca en Independiente que la marcó y cómo logró convivir con la presión de ser una referente para sus compañeras. Reconoció que sus hermanos son sus referentes y le otorgó crédito a la parte mental para no desviarse del enfoque: la superación personal.
—¿Cuáles fueron los principales factores para tu buen desempeño en el Apertura y cómo sentís que tu rol influyó en la dinámica del equipo?
—Creo que mi rol como goleadora influyó en la moral de mis compañeras a lo largo del torneo. Ser la goleadora es un logro que también lo celebraron ellas, porque si bien el trofeo es individual y también es en reconocimiento al esfuerzo individual. Creo que no es un trabajo que se hace solo, de igual manera, somos 11 dentro de cancha, más las que están afuera, más el cuerpo técnico, y todo el grupo también aporta a ese reconocimiento individual.

—Hoy sos capitana y referente del equipo ¿cómo manejas la presión ante tus compañeras, especialmente en momentos cruciales de los partidos?
—Reconozco que la presión parte de uno mismo. Este año me había puesto como objetivo una superación personal. El año pasado no estuve en Posadas, seguía igualmente en Atlético, pero yo me había vuelto a mi pueblo, a San Pedro, a trabajar.
Venía algunos fines de semana a jugar y estaba fuera de estado. Por ello, este año cuando me vine a la ciudad nuevamente, dije bueno, acá voy a hacer la pretemporada, acá voy a entrenar todos los días. Hice doble turno, después cuando empezamos los entrenamientos en la cancha trataba de estar siempre. Me puse como primer objetivo el estar bien preparada, lo cual creo que lo cumplí.
En este sentido, considero que quizás la presión se asocia mucho con lo negativo, pero yo creo que es cómo lo manejás. En primera instancia sí, a mí me afectaba mucho porque sentía que no daba lo suficiente, o no estaba aportando por ahí lo que mis compañeras estaban esperando, o inclusive el cuerpo técnico estaba esperando.
—¿Esto refleja de cómo sentís el fútbol y la competitividad?
—Había partidos en los que nosotras salíamos 6-0, 7-0 arriba, y yo igualmente salía de la cancha frustrada porque sabía que me había equivocado en tal y tal jugada, etc. Es decir, cosas que por ahí tienen los jugadores cuando vos realmente querés superarte. Después obviamente uno lo va manejando.

Hablaba con el preparador físico, con el cuerpo técnico y ellos también me han ayudado mucho en lo que es lo emocional durante el partido. Porque por ahí físicamente rendía, pero después me ganaba la parte emocional, el sentir que yo realmente no estaba aportando el 100%. Pero bueno, son cosas que uno también lo va trabajando, como te digo, al igual que los entrenamientos físicos hay una parte emocional que vos necesitas complementar para que realmente puedas aportar tu 100% en los partidos y en las demás cosas que se requiere como equipo.
—¿Estos desafíos que enfrentaste a lo largo de tu vida, cómo te moldearon tanto dentro como fuera del campo?
—En el 2018 tuve una prueba en Independiente de Avellaneda, fue una experiencia que significó mucho para mi, porque al llegar el día de la prueba el entrenador me dice que nadie lo había contactado por mi y que no podía entrenar porque el campo de juego estaba mojado por la lluvia, fue mi primera gran frustración, me cerraron las puertas en la cara. Con los años, volví a San Pedro, me recibí de profesora de educación física y ahora desde la docencia trato de ayudar a otros a cumplir sus sueños.
—¿Quiénes fueron tus mayores influencias en el fútbol y cómo impactaron en tu carrera hasta ahora?
—Mis principales referentes siempre fue mi familia, mis hermanos, tengo tres hermanos mayores, aprendí a jugar con ellos, no tenía otro hobby, no jugaba otra cosa que no sea la pelota. La siesta, la tardecita, entonces siempre los miraba a ellos y decía yo tengo que jugar como este, yo tengo que jugar como el otro.

No tengo un referente como alguien, no sé, una Marta –leyenda del fútbol femenino brasileño-, si bien siempre la segui y me encantaba ver cómo jugaba y demás, nunca me puso en la cabeza que yo podría llegar a lograr un 30% de lo que logró. Mis referentes siempre fueron mis hermanos, que fueron los que por ahí me pusieron en lo que es el fútbol, lo que me enseñaron y los primeros que sin duda creyeron en mí.

