En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, que se conmemora cada 14 de septiembre, especialistas remarcan la necesidad de visibilizar una condición que afecta a millones de personas en el mundo y que en Argentina impacta en hasta 1 de cada 10 adultos. La médica dermatóloga Leisa Molinari (M.N. 116.628), fundadora del Centro Médico de la Piel y miembro de diversas sociedades científicas, explicó que se trata de un padecimiento crónico, sistémico y visible, cuya influencia trasciende lo físico para repercutir en la autoestima, el descanso y la vida laboral y social de los pacientes.
“La dermatitis atópica no debe ser invisibilizada ni subestimada. Requiere empatía, diagnóstico oportuno y acceso a tratamientos eficaces que garanticen a cada persona vivir con menos dolor y más dignidad”, afirmó Molinari.
Cómo se manifiesta y cuáles son los factores de riesgo
La dermatitis atópica (DA) se caracteriza por sequedad, irritación, picazón intensa y brotes recurrentes que pueden incluir grietas, enrojecimiento, costras, secreciones e infecciones. Forma parte del denominado “terreno atópico”, que también abarca asma y rinitis alérgica.
Si bien es más común en la infancia, la dermatóloga advirtió que entre el 3% y el 10% de los adultos también la padecen. Puede presentarse desde edades tempranas o reaparecer en la adultez, especialmente a partir de los 12 años.
Entre los factores ambientales que la desencadenan se encuentran:
- Sudoración excesiva
- Baños muy prolongados y calientes
- Uso de jabones fuertes o lociones irritantes
- Ropa de lana o fibras sintéticas
- Clima seco o cambios estacionales (primavera y otoño)
En adultos, las manifestaciones clínicas suelen concentrarse en nuca, cuello, flexuras de extremidades y muñecas, con placas de piel engrosada y lesiones persistentes.
Opciones de tratamiento y cuidados cotidianos
El abordaje terapéutico combina medidas de autocuidado con tratamientos médicos. Los corticoides tópicos (cremas, pomadas o lociones) siguen siendo la primera línea de defensa durante los brotes. También se emplean antihistamínicos para aliviar la picazón y antibióticos en casos de infecciones secundarias.
En los últimos años, la investigación abrió paso a nuevas terapias biológicas: fármacos en formato de anticuerpos que regulan la respuesta inmunitaria y que se aplican mediante inyecciones subcutáneas cada dos semanas. Están indicados para pacientes con dermatitis moderada o severa que no responden a los tratamientos tradicionales.
Además, los especialistas recomiendan hábitos cotidianos que reducen el impacto de la enfermedad:
- Duchas cortas con agua templada
- Jabones neutros o hipoalergénicos
- Humectación inmediata de la piel después del baño
- Prendas de algodón en lugar de lana o nylon
- Evitar ambientes secos y temperaturas extremas
“Cada paciente necesita un abordaje personalizado, pero el denominador común es el fuerte impacto emocional, social y laboral que genera la dermatitis atópica”, remarcó Molinari.
El reconocimiento del Día Mundial de la Dermatitis Atópica busca instalar en la agenda sanitaria la necesidad de diagnóstico temprano, acceso equitativo a tratamientos innovadores y campañas de sensibilización.
En un contexto en el que la medicina apunta cada vez más a la personalización de terapias y a la incorporación de biológicos de alto costo, el desafío para los sistemas de salud —público y privado— será garantizar cobertura y acompañamiento a largo plazo.

