El beneficio de retenciones 0% para exportaciones agroindustriales, con un cupo de USD 7.000 millones, duró apenas tres días hábiles. El agotamiento del límite disparó reacciones de malestar, suspicacias y confusión entre productores, analistas y operadores del sector.
Ya el martes a la tarde trascendió que se habían presentado Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) por más de USD 4.000 millones. Horas después, ARCA comunicó oficialmente que el cupo estaba agotado y que la ventana de exportación sin retenciones quedaba cerrada.

El contexto internacional no fue indiferente. Scott Bessent, secretario del Tesoro norteamericano, tras anunciar un acuerdo con Argentina para negociar un swap de USD 20.000 millones y evaluar la compra de bonos en dólares, expresó en redes sociales que discutía con el Gobierno argentino el fin del “tax holiday”.
La molestia de Washington se vincula con que los productores de Estados Unidos no pueden colocar su soja por la disputa comercial entre Donald Trump y China. En ese escenario, el ingreso masivo de granos argentinos a precio más competitivo –sumado al aumento de compras chinas en los últimos días– generó fricciones.
Impacto en los precios y quejas de los productores
El apuro por vender provocó lo que en el sector llamaron un “efecto Puerta 12”. Muchos productores intentaron aprovechar la ventana de 0% de retenciones, pero no todos lograron beneficiarse: la caída en el mercado de Chicago y la baja del tipo de cambio atenuaron las ventajas.
El martes, la soja Rosario cotizaba en USD 362 la tonelada, pero ayer descendió a USD 346 y en ciertos momentos directamente no se registraron operaciones. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, señaló: “Los productores tenemos que saber a qué precio vendieron los exportadores, porque ese es el valor que deberían pagar para comprar lo que comprometieron. No podemos vender por debajo de eso”.

Pino también reclamó transparencia: “Los exportadores deben mostrar cuántas toneladas vendieron, cuántas compraron realmente y las fechas de entrega. Ayer hablé con uno que vendió para cargar en mayo de 2026, y no tiene los granos”.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre lunes y miércoles se vendieron o fijaron precios por 4,4 millones de toneladas, muy lejos de las 18 millones que implicarían los USD 7.000 millones de cupo. Buena parte de la mercadería declarada, señalan fuentes del sector, aún no fue adquirida y se irá comprando en adelante, posiblemente a un valor inferior.
¿Hubo acuerdo con los exportadores?
La rapidez con que se agotó el beneficio alimentó sospechas. Distintos actores del sector aseguran que la medida fue previamente negociada con los exportadores para que ingresaran dólares de inmediato.
“Esto estaba arreglado. El Gobierno necesitaba divisas, ofreció este esquema y cerró que en tres días liquidaran. Ahora saldrán a comprar la mercadería y la pagarán mucho menos de lo que podrían haber pagado”, afirmó una fuente agroindustrial.
El analista Carlos Etchepare coincidió en que “lo que pasó fue muy burdo”. En su columna en Canal Rural sostuvo que hubo un acuerdo: “El Gobierno les dio el beneficio a los exportadores a cambio de que traigan rápido los dólares, que tienen un costo financiero. Los productores, como siempre, se llevaron la peor parte”.
Gustavo López, de Agritrend, apuntó que “la cantidad declarada en tan poco tiempo es insólita. Evidentemente hubo una fuerte toma de posición de los exportadores. Si los precios siguen bajando, significará que no están trasladando el beneficio al productor”.
La ley que vuelve al debate
En paralelo, reaparecieron menciones a la Ley 26.351, conocida como “Martínez Raymonda”, sancionada en 2008. La norma exige que quienes registren DJVE tengan efectivamente los granos adquiridos al momento de la declaración. De lo contrario, se les aplica la alícuota vigente al momento de la exportación.
Varios analistas advierten que, dado que buena parte de las DJVE por los USD 7.000 millones corresponden a mercadería aún no comprada, el Gobierno de Javier Milei deberá definir si aplica o no esa legislación.
En medio de la falta de reservas y la tensión cambiaria, la medida que buscaba generar un alivio terminó dejando un escenario de precios en baja, sospechas de arreglos previos y un debate abierto sobre la transparencia del esquema.
Los productores, que se sintieron nuevamente relegados, coinciden en que el gran ganador del beneficio fue el sector exportador, mientras crece la expectativa sobre cómo continuará la política de retenciones hacia fin de octubre.

