Un estudio que analizó más de 9,3 millones de historias clínicas de Corea del Sur y Estados Unidos indica que casi todos los infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) e insuficiencias cardíacas ocurrieron en personas con al menos un factor de riesgo tradicional fuera de los valores recomendados.
Los resultados se publicaron en la revista JACC del Colegio Estadounidense de Cardiología y el trabajo fue liderado por Philip Greenland, profesor de cardiología de la Universidad Northwestern; el equipo incluyó científicos de la Universidad Yonsei. Los autores revisaron registros médicos y datos de laboratorio para verificar la presencia previa de riesgos antes del primer episodio cardiovascular.
Los investigadores identificaron como factores recurrentes la presión arterial elevada, el colesterol alto, la glucosa fuera del rango saludable y el consumo de tabaco. Esos elementos aumentan la probabilidad de sufrir infarto, ACV o insuficiencia cardíaca, según el análisis. Antes de este trabajo existía la percepción, en parte de la comunidad médica y la opinión pública, de que episodios graves podían aparecer en personas aparentemente sanas sin antecedentes tradicionales de riesgo.
Los ACV “raramente llegan sin señales clínicas previas”
El análisis incluyó una cohorte de Corea del Sur de 9.341.100 adultos y la cohorte estadounidense MESA de 6.803 personas de 45 a 84 años, con seguimientos superiores a una década en ambos países. Para evaluar la presencia previa de riesgos, los autores eligieron cuatro variables —presión arterial, colesterol, glucosa y consumo de tabaco— y cotejaron esos datos con los registros de eventos para establecer si habían estado fuera de rango antes del primer episodio. Los investigadores registraron 601.025 eventos cardíacos en la cohorte coreana y 1.188 en la estadounidense durante el período observado.
Los principales hallazgos fueron: más del 99% de quienes desarrollaron enfermedad cardiovascular presentó al menos un factor de riesgo tradicional fuera del nivel óptimo antes del evento; el 93% acumuló dos o más factores; y, aun aplicando umbrales clínicos más estrictos, al menos el 90% mantenía uno o más riesgos previos.
Los episodios cardíacos “raramente llegan sin señales clínicas previas”, señalaron los autores. La presión arterial elevada figuró como el factor más repetido entre los casos; además, el equipo agregó que “el control deficiente de factores tradicionales se vincula de forma universal con la aparición de enfermedades cardiovasculares” y propuso fortalecer el seguimiento médico periódico y ampliar las estrategias públicas de prevención.
Muchos individuos con riesgo elevado no están bien controlados al momento del evento
Consultado por Infobae, Ezequiel Forte, médico cardiólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología, dijo que “en este estudio epidemiológico de gran magnitud, más del 99 % de los pacientes que tuvieron un evento cardiovascular ya tenían al menos un factor de riesgo fuera del rango óptimo, previo al evento cardiovascular”. El especialista señaló la existencia de una brecha de prevención y advirtió que incluso en sistemas de salud avanzados muchos individuos con riesgo elevado no estaban bien controlados al momento del evento. Forte vinculó la alta incidencia de eventos con la presencia previa de factores clásicos y con el envejecimiento poblacional.
“A partir de los resultados, los médicos de atención primaria deberían considerar las actualizaciones de las guías para un mejor control de los factores de riesgo de la población. A nivel individual, médicos y pacientes deberían concentrarse en una estrategia preventiva para detectar, controlar e intervenir esos factores tempranos, en lugar de enfocarse en causas más exóticas o menos modificables”, explicó. Los investigadores y expertos propusieron ampliar exámenes de rutina, revisar criterios clínicos e intensificar intervenciones dirigidas a reducir la presión arterial, el colesterol y la glucemia, y a promover la cesación del tabaco.

