Los primeros datos privados de agosto mostraron un freno en la caída de la actividad económica, en contraste con lo esperado en un contexto de altas tasas de interés y creciente incertidumbre política. Los números oficiales habían reflejado en julio una baja por tercer mes consecutivo, con un nivel 1,5% inferior al último pico de febrero. Entre mediados de julio y mediados de agosto, la tasa nominal anual de adelantos para capital de trabajo trepó a un máximo de 93% y, aunque la economía luego retrocedió, se mantuvo por encima del 80% durante gran parte del mes.
La consultora Equilibra calculó para agosto una variación positiva del 0,5% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) respecto de julio. Según el informe, la mejora se apoyó en un alza del 0,9% en el agro y del 0,5% en el resto de los sectores. La producción de maíz y leche impulsó al campo, mientras que la industria y el comercio aportaron al crecimiento fuera del agro.
La industria registró un leve repunte, aunque la economía sigue en fase recesiva
La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) estimó un incremento mensual del 1% para la industria manufacturera en agosto. No obstante, subrayó que desde febrero transita “una nueva fase recesiva –la 12ª desde 1980–, acumulando una caída anual del 6%”. Según el informe, la magnitud de este retroceso es menor que en ciclos previos.
En la misma línea, el Índice General de Actividad (IGA) de Orlando Ferreres & Asociados reflejó un alza mensual del 0,7% en agosto. Sin embargo, de acuerdo a Ámbito, incluso con estas cifras favorables, la actividad se mantiene cerca de un 1% por debajo de febrero. Para lo que resta del año, Equilibra anticipa un escenario sin recuperación sostenida, debido a la incertidumbre política, la volatilidad cambiaria, la debilidad del crédito y los bajos salarios, aunque con cierta recomposición desde junio.
La incertidumbre electoral condiciona la recuperación económica
En Ferreres destacaron que “más allá del rebote, el escenario hacia adelante es desafiante” y lo vincularon con tensiones cambiarias y traspiés políticos del Gobierno. Desde Econviews, su analista Pamela Morales sostuvo que “no esperamos una mejora relevante en la economía de acá a octubre. La incertidumbre en torno a las elecciones y también sobre la sostenibilidad del esquema cambiario congela la actividad general”. Según el semáforo de actividad de esa consultora, conviven subas en producción automotriz, acero y comercio exterior con caídas en la faena vacuna, producción de harina, consumo de cemento y créditos comerciales.
Analytica, por su parte, proyectó un rebote mensual apenas del 0,1% en agosto y no anticipa mejoras acumuladas en el tercer trimestre. En paralelo, el Gobierno intentó contener la escalada cambiaria vendiendo u$s1.100 millones y anunció la quita de retenciones, mientras obtenía respaldo político de Estados Unidos. Sin embargo, las medidas tuvieron efectos limitados y persisten dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.


