El presidente de China, Xi Jinping, anunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York que su país reducirá entre un 7% y un 10% sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2035. La decisión se enmarca en el décimo aniversario del Acuerdo de París y en la obligación de los Estados de presentar nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC).
El plan contempla además que los combustibles no fósiles superen el 30% del consumo energético nacional y que la capacidad instalada de energía eólica y solar se multiplique por seis respecto de 2020. “La transición verde y baja en carbono es la tendencia actual”, afirmó Xi, al tiempo que instó a la comunidad internacional a mantener el rumbo con confianza y cooperación.
El mandatario subrayó que la gobernanza climática global atraviesa una etapa crucial y pidió intensificar la cooperación en tecnologías e industrias verdes. También llamó a garantizar el libre flujo de productos sostenibles a nivel mundial, defendiendo al mismo tiempo el derecho al desarrollo de los países en vías de crecimiento.
China es responsable de cerca del 30% de las emisiones globales de dióxido de carbono y enfrenta graves riesgos climáticos, especialmente en sus ciudades costeras. Un informe del Banco Mundial advierte que, de no actuar con urgencia, las pérdidas económicas podrían representar entre el 0,5% y el 2,3% del PIB para 2030.
Aun así, el mismo documento resalta que la transición energética abre oportunidades de inversión y millones de empleos verdes, particularmente en el sector de las renovables. Para alcanzar la neutralidad de carbono en electricidad y transporte, China deberá movilizar entre 14 y 17 billones de dólares en inversiones, con potencial de impulsar desarrollo y reducir vulnerabilidades.
“La lucha contra el cambio climático es una tarea urgente y de largo plazo”, concluyó Xi, quien exhortó a todos los países a redoblar esfuerzos para proteger el planeta.

