El obereño Luis Santiago López, de 29 años, formó parte del equipo argentino que trabajó en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida. El ingeniero en sistemas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) fue parte del proceso de integración final del satélite ATENEA, que volará como carga secundaria en la misión Artemis II, el histórico regreso de astronautas a la Luna.
“Estuve una semana en Florida y concluimos la integración en conjunto con la NASA”, contó a Canal Doce. López fue responsable de coordinar la interacción entre los subsistemas del satélite, incluyendo estructuras, comunicaciones, potencia y control térmico, una tarea clave para el éxito de la misión.
Durante la entrevista, explicó que “ATENEA es un cubesat que llevará experimentos para medir radiación, obtener soluciones GNSS en altas órbitas y probar un sistema de comunicación a largas distancias”. En este sentido, su trabajo permitió que el equipo argentino cumpliera los exigentes estándares técnicos y de seguridad requeridos por la agencia espacial estadounidense.
El joven obereño remarcó que su participación en la misión fue un desafío por los plazos ajustados y la rigurosidad del proceso. Sin embargo, señaló que cada etapa superada incrementaba su entusiasmo. “Fue una experiencia increíble, cada vez se fue volviendo más real hasta que se dio”, expresó con emoción.
Misionero en la NASA: entre los argentinos que hayan estado más alejado de la tierra
Además, López destacó que el satélite acompañará a los astronautas hasta 70 mil kilómetros de altura, lo que convertirá a su equipo en “el grupo argentino más lejos de la Tierra en la historia”. Agregó que entre los objetivos científicos figuran la medición de radiación y la conexión con la constelación GPS en una órbita superior.
Sobre su paso por las instalaciones de la NASA, relató con orgullo: “Conocimos dónde arman el cohete que irá a la Luna”. La experiencia, afirmó, le permitió dimensionar la magnitud de un proyecto que marcará un antes y un después en la cooperación espacial de Argentina.
La bandera de Oberá llegó a la NASA
En el Centro Espacial Kennedy, López llevó consigo la bandera de Oberá. El gesto no pasó desapercibido. “Tuve que explicarles a los de la NASA de dónde era la bandera porque no la conocían, y les gustó el gesto. Sentí un orgullo indescriptible”, contó.

El joven también dejó un mensaje para quienes sueñan con desarrollarse en la ciencia. “Que sueñen, que se esfuercen en cumplir sus metas. Puede que no todo salga como uno planea, pero si uno apunta alto puede llegar bastante lejos”, alentó.
La presencia de López en la NASA refleja el crecimiento del talento científico argentino y demuestra cómo los jóvenes de Misiones pueden proyectarse hacia el espacio. Con esfuerzo, dedicación y orgullo por sus raíces, el obereño forma parte de un capítulo histórico que llevará nuevamente a la humanidad a la Luna.

