La plaza de San Pedro vivió este domingo una jornada marcada por el fervor venezolano con la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, dos figuras de profunda devoción popular. Miles de fieles ondearon banderas tricolores y entonaron cantos bajo el sol romano durante la ceremonia presidida por el papa León XIV. La multitud, estimada en 55.000 personas, celebró la proclamación oficial de los nuevos santos, mientras millones de venezolanos siguieron el acontecimiento desde su país en medio de una prolongada crisis política y económica.
Cuando el pontífice pronunció en latín la fórmula de canonización, la ovación atravesó el Atlántico y resonó en las plazas de Caracas, donde numerosos fieles se congregaron frente a pantallas y altares improvisados. “Mi mamá me puso mi nombre gracias a este santo venezolano porque según la creencia, yo iba a nacer muerto, así que mi mamá me puso su nombre por haberme salvado la vida. Para mí era imperdible este momento”, expresó emocionado José Ramón Malave Contreras, venezolano residente en Roma. El acto, transmitido en vivo, unió por unas horas a oficialistas y opositores en una manifestación de fe común.
El papa León XIV proclama siete nuevos santos en Roma
La canonización de Hernández y Rendiles formó parte de una ceremonia en la que el papa León XIV inscribió a siete figuras en el santoral católico. Junto a los venezolanos, fueron proclamados santos el arzobispo armenio Ignacio Choukrallah Maloyan, el laico papú Peter To Rot, las religiosas italianas Vincenza Maria Poloni y Maria Troncatti, y el laico Bartolo Longo. Sin embargo, el colorido y la devoción de los venezolanos dominaron la jornada, generando una atmósfera poco habitual en el Vaticano.

Entre ellos, figura José Gregorio Hernández, nacido en Isnotú en 1864, dedicó su vida a la medicina y al servicio gratuito a los enfermos sin recursos. Murió en 1919 tras ser atropellado en Caracas, poco después de comprar medicinas para una anciana. Su figura trascendió como símbolo de fe y solidaridad, con millones de devotos que impulsaron su causa de canonización durante décadas. Según el Vaticano, el papa Francisco aprobó el reconocimiento de su santidad el 24 de febrero, al considerar la “veneración generalizada del doctor-santo entre los fieles”.
Carmen Rendiles dedicó su vida al servicio y la educación
En tanto, Carmen Rendiles nació en Caracas en 1903 y enfrentó desde joven una discapacidad física que no le impidió dedicarse a la vida religiosa. En 1927 ingresó en la Congregación de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento y posteriormente fundó el instituto Siervas de Jesús, enfocado en la educación de niñas y en obras de asistencia social. Continuó su labor en silla de ruedas tras un accidente en 1974, hasta su muerte en 1977. Su canonización se apoyó en dos milagros reconocidos por la Iglesia: la recuperación inexplicable de una médica en 2003 y la “curación milagrosa” de una mujer en 2015.
De acuerdo a Infobae, el papa León XIV pidió al cierre de la homilía que el ejemplo de los nuevos santos inspire a las comunidades a vivir con fe y solidaridad.

