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Written by 7:43 pm Economía

Avanza la construcción del oleoducto más grande de la historia argentina

El oleoducto recorrerá 437 kilómetros desde los yacimientos no convencionales de la cuenca neuquina hasta Punta Colorada, en el sur de Río Negro.

El Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS) se perfila como la obra más trascendental impulsada por la revolución energética del país. Una vez finalizado, permitirá duplicar la producción actual de petróleo y generar exportaciones por alrededor de 20.000 millones de dólares adicionales, que se sumarán a los más de 6.000 millones previstos para este año.

Para dimensionar su magnitud, la última gran expansión inaugurada en abril —el proyecto Duplicar Plus de Oldelval— sumó unos 320.000 barriles de capacidad al sistema. El VMOS, en cambio, agregará 750.000 barriles diarios cuando entren en funcionamiento sus tres etapas.

Se trata de una iniciativa privada liderada por un consorcio integrado por las ocho principales petroleras del país —YPF, Vista, PAE, Pluspetrol, Pampa, Shell, Chevron y Tecpetrol—, que ya obtuvo un financiamiento superior a los 2.000 millones de dólares en el mercado.

Una obra de ingeniería sin precedentes

El oleoducto recorrerá 437 kilómetros desde los yacimientos no convencionales de la cuenca neuquina hasta Punta Colorada, en el sur de Río Negro, donde se construye el que será el mayor puerto de aguas profundas del país. Actualmente, la estructura se encuentra en su etapa final: la mayor parte del ducto está soldada y enterrada, y resta completar poco más de 40 kilómetros.

“Hoy estamos casi al 90% en la fase de soldadura y estará terminada en los primeros días de noviembre”, explicaron desde la UTE Techint-Sacde, encargada de la obra civil. Detallaron que todavía faltan “la bajada a la zanja, las uniones, la prueba hidráulica y las instalaciones de superficie con 25 válvulas y cruces especiales en ríos”. Según estiman, su parte estará concluida en marzo de 2026, aunque para la operación total deberán completarse los tanques de almacenamiento y las monoboyas, cuya finalización se prevé para fines del mismo año.

Las estaciones de bombeo están a cargo de las empresas argentinas AESA y OPS, mientras que la terminal portuaria y las monoboyas serán construidas por las firmas internacionales TR (España) y CB&I (Estados Unidos).

“Este tipo de obras generan un fuerte efecto multiplicador en las regiones por donde pasa la traza del ducto”, destacó Alejo Calcagno, director del Área Sur de Techint Ingeniería y Construcción. Afirmó que la contratación de proveedores y servicios locales “impulsa el desarrollo de las comunidades y fortalece a la industria energética nacional”.

El paso a paso de una megaobra

Desde la firma del contrato, en diciembre de 2024, el trabajo se desplegó con precisión milimétrica. Equipos de topógrafos recorrieron a pie toda la traza antes de comenzar la limpieza del terreno y la excavación de la zanja donde se instalan los tubos provistos por Tenaris.

“La complejidad es administrar la logística en una obra tan extensa, en zonas inhóspitas, donde hay que abastecer a más de 2.000 trabajadores”, explicó Damián Mindlin, presidente de Sacde. Subrayó que “la coordinación es clave para que cada fase avance al mismo ritmo sin superponerse con otra”.

Los avances tecnológicos fueron determinantes para acelerar el proceso. Con la incorporación de soldadoras automáticas, se pasó de un ritmo de 60 o 70 soldaduras diarias en el Gasoducto Néstor Kirchner a un récord de 175 soldaduras por día. Además, se implementó una maquinaria especial de 70 toneladas que separa las piedras al cubrir la zanja, evitando daños en el revestimiento de los tubos.

Un nuevo horizonte para la energía argentina

Aunque el avance físico de la obra es veloz, el impacto económico y productivo se verá de manera progresiva. Una vez finalizado el oleoducto en marzo y las obras portuarias en el último trimestre de 2026, se habilitará una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios, que aumentará gradualmente conforme crezcan la perforación y la conexión de nuevos pozos.

La segunda etapa, prevista para 2027, incorporará otra estación de bombeo que permitirá elevar la capacidad a 540.000 barriles diarios. “Por la fricción del crudo con las paredes del oleoducto, va perdiendo energía y cae la presión. En el medio se instala otra estación de bombeo para aumentar la capacidad”, explicaron los técnicos.

La última etapa contemplará una tercera estación de bombeo y la construcción de nuevos tanques de almacenamiento, cada uno con el tamaño aproximado de un estadio de fútbol. Con esa infraestructura, el VMOS podrá transportar hasta 750.000 barriles diarios, equivalente a la producción promedio de petróleo de toda la Argentina.

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