En el marco del Mes Rosa, dedicado a la concientización y prevención del cáncer de mama, surge una nueva historia de lucha y esperanza. Alejandra Martínez, de 54 años, secretaria del Sanatorio Boratti, conoce de cerca el valor de la vida y la importancia de la detección temprana. Siempre vinculada al ámbito de la salud, atravesó una de las batallas más difíciles cuando, con solo 29 años, le diagnosticaron un cáncer de mama muy agresivo.
“Una mañana me levanto y tengo la mama en color negro, como un carbón”, recordó Alejandra, al revivir aquel momento que marcó su vida. Contó que al tocarse notó algo extraño: “No encontraba el pezón, el mismo tumor lo había contraído hacia adentro”. Luego de los estudios, los médicos confirmaron el diagnóstico. “En ese momento sentís que el mundo se te derrumba arriba tuyo. No pensás en vos, yo solo pensaba qué iban a ser mis hijos”, dijo emocionada.
La enfermedad avanzó rápido y la única alternativa fue una mastectomía total. Alejandra relató que esa etapa fue devastadora, tanto física como emocionalmente. “Se te puede caer el cabello, pero mirarte al espejo a los 29 años y verte mutilada… durante seis meses no me he mirado en un espejo”, confesó. Sin embargo, el apoyo incondicional de su esposo Ángel fue fundamental: “Siempre estuvo al lado mío, nunca me soltó la mano hasta el día de hoy”.
Con el paso del tiempo, la fe y el deseo de vivir fueron sus principales motores. “Uno se da cuenta que es fuerte cuando tu única opción es ser fuerte. O luchás y la peleás o dejás morir”, reflexionó. En 2015 volvió a atravesar otro problema de salud, pero lejos de rendirse, volvió a encontrar motivos para seguir: “Le pedí a Dios un poquito más de vida porque quería ser abuela. Hoy tengo un nieto, Salvador, que tiene dos años. Ahora sí la voy a pelear, no me va a parar nada”, aseguró con una sonrisa.
Avances en la salud y el valor de la prevención
Desde su experiencia y su vínculo con el ámbito sanitario, Alejandra destacó los avances en el sistema de salud misionero, especialmente con la incorporación del equipo PET (Tomografía por Emisión de Positrones) en el Parque de la Salud. “Antes, las pacientes oncológicas teníamos que ir a Buenos Aires para hacer un PET. Si conseguías turno acá, era en seis meses. Ahora lo tenemos en la provincia, y eso permite una detección temprana de muchas enfermedades”, señaló.

Para Alejandra, estos progresos significan no solo un alivio económico, sino también emocional: “Tenés tu familia, tenés todo acá. No estás sola, y eso hace una gran diferencia”. En ese sentido, subrayó la importancia del acompañamiento médico y humano en cada etapa del tratamiento. “Nosotras solas no podríamos habernos salvado. Siempre digo que necesitamos alguien que nos empuje, que nos sostenga”, expresó.
Finalmente, resaltó la tarea de los profesionales que trabajan en la prevención. “Ahora se están haciendo mamografías y estudios con nuevas herramientas. Antes te detectaban, te hacían la quimio y los rayos, y ya está. Hoy hay prevención”, celebró.

