El Gran Museo Egipcio abrirá sus puertas este 1 de noviembre junto a la Gran Pirámide de Guiza, última maravilla del mundo antiguo que permanece en pie. El complejo, de 48 hectáreas —el doble que el Museo del Louvre—, exhibirá entre 70.000 y 100.000 piezas, incluidas reliquias inéditas de la tumba de Tutankamón. Se espera la asistencia de unos 60 líderes mundiales a la inauguración.
El evento se transmitirá en directo por TikTok. Anunciado en 2002 y originalmente previsto para 2012, el proyecto enfrentó demoras por su alto costo, la inestabilidad política, la pandemia y los conflictos regionales. Su construcción demandó cerca de 1.200 millones de dólares, financiados en gran parte por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
“El regalo de Egipto al mundo”.
El primer ministro Mostafa Madbouly lo definió como “el regalo de Egipto al mundo”. Según la egiptóloga Salima Ikram, de la Universidad de El Cairo, el museo pretende reconectar a los egipcios con su herencia cultural y revitalizar una economía debilitada. “El antiguo Egipto ejerce una fascinación universal. Esto generará un enorme orgullo nacional, acercando el pasado a la vida cotidiana” dijo Ikram.
El recinto ofrecerá por primera vez la exposición completa de los más de 5.000 objetos hallados en la tumba de Tutankamón, descubierta en 1922 por Howard Carter. Su máscara dorada, su trono y otras piezas emblemáticas se reunirán en un mismo espacio.

Entre las piezas destacadas se encuentra el coloso de Ramsés II, de más de 3.200 años de antigüedad, trasladado desde la estación central de trenes de El Cairo, donde permaneció durante medio siglo. Otra atracción central es la barca solar del faraón Keops, embarcación funeraria de 4.600 años considerada una de las más antiguas y mejor conservadas del mundo. Estas obras, junto con otras que datan del 7000 a. C., conforman el núcleo de una colección que abarca toda la historia faraónica.
Un museo que impulsa el futuro de la egiptología
El arqueólogo Zahi Hawass, promotor del museo desde su concepción, lo describe como un símbolo de soberanía cultural. “Es hora de que nos convirtamos en los científicos de nuestros propios monumentos”, declaró a la BBC. Además, sostiene que Egipto busca recuperar la autoría sobre sus hallazgos, históricamente dominados por investigadores extranjeros. Abdelghafar Wagdy, director general de Antigüedades de Luxor, destacó que desde 2002 la egiptología nacional atraviesa “una nueva fase”, con expertos egipcios encabezando excavaciones y restauraciones.
Para Hawass, el nuevo museo no solo resguarda el pasado: también impulsa el futuro de la arqueología egipcia. Con laboratorios de conservación avanzados, se proyecta que los trabajos de excavación continúen por décadas. “Solo hemos encontrado el 30% de nuestros monumentos; aún queda un 70% bajo la arena”, afirmó.

