En la Estación Experimental Agropecuaria de Cerro Azul, investigadores del INTA trabajan en el desarrollo de una técnica que podría marcar un antes y un después en la producción de yerba mate. El ingeniero agrónomo Mario Kryvenki, integrante del grupo de investigación en yerba, explicó los avances alcanzados en la multiplicación clonal mediante injertos, un método ampliamente utilizado en frutales, pero sin antecedentes documentados en esta especie.
Hasta el momento, la multiplicación de la yerba mate se realiza a partir de semillas, lo que genera una gran variabilidad genética entre los ejemplares. En cambio, el injerto permitiría reproducir plantas con características homogéneas y de alto rendimiento, seleccionadas por su productividad, calidad de hoja o resistencia a enfermedades.
Cómo es la técnica de clonación por injertos
Kryvenki detalló que la técnica consiste en combinar un plantín juvenil con un fragmento de rama —llamado púa— de una planta madre seleccionada. Ese fragmento se inserta en el plantín previamente decapitado, se envuelve con un film plástico y se somete a un proceso de incubación en alta humedad. “El secreto del éxito está en que las conexiones vasculares entre la púa y el portainjerto se restablezcan lo antes posible”, explicó el especialista.
Una vez lograda la unión, el injerto puede absorber agua y nutrientes, y retomar la fotosíntesis gracias a las hojas remanentes del esqueje. Este proceso permite obtener plantines clonales que conservan las cualidades genéticas originales, una ventaja clave para la mejora y expansión del cultivo.
El investigador subrayó que la clonación mediante injerto abre nuevas posibilidades para la yerba mate, al permitir la propagación masiva de ejemplares superiores. “Buscamos aprovechar el potencial de plantas seleccionadas; por eso la clonación siempre fue tan buscada en esta especie”, sostuvo.
La experiencia, presentada en el ciclo AgroTech de Canal Doce, refleja el compromiso del INTA con la innovación y la transferencia tecnológica al sector productivo. Los avances en injertos no solo representan una mejora en la eficiencia del cultivo, sino también un paso decisivo hacia una yerba mate más uniforme, sustentable y competitiva.

