El actor y director Johnny Depp volvió a generar furor en Buenos Aires, donde aterrizó el martes 11. Decenas de fanáticos se reunieron frente a un cine de Palermo para verlo presentar su nueva película como director, Modigliani, tres días en Montparnasse, protagonizada por el italiano Ricardo Scamarcio.
Con su característico estilo —sombrero, gafas fucsias y una sonrisa tímida—, la estrella de Hollywood fue recibida con una ovación que demostró que, a veinte años del estreno de Piratas del Caribe, su magnetismo sigue intacto.
Una película con sello personal
El proyecto cinematográfico Modigliani, tres días en Montparnasse nació gracias al impulso de Al Pacino, quien acercó la historia al actor estadounidense. La película retrata la vida intensa y rebelde del pintor Amedeo Modigliani, y para Depp significó un regreso a la dirección después de más de dos décadas.

Durante la avant première, el artista explicó que siente una conexión profunda con el personaje: “Modigliani tuvo que luchar contra el mundo para hacer lo que amaba. Entendí muy bien esa sensación”. También reconoció que vivió momentos similares: “Hace unos años sentí que el mundo estaba en mi contra, aprendí mucho sobre lo que es real y lo que no. Conocí la verdadera oscuridad”, en diálogo con La Nación.
Una dedicatoria cargada de emoción
El film está dedicado a su amigo y colaborador Jeff Beck, legendario guitarrista británico fallecido en 2023. Depp confesó que ambos compartieron una etapa creativa muy especial: “Tuvimos la oportunidad y el honor de trabajar juntos. Grabamos una canción inédita, fue algo único. Lo extraño todos los días”.

Minutos antes de la entrevista, el actor escuchó esa grabación privada junto a su equipo, un gesto íntimo que marcó el tono emotivo de su paso por el país.
Una conexión sincera con la Argentina
Depp expresó su admiración por la cultura argentina, destacando “la calidez de la gente, el arte callejero y las artesanías locales”. Aseguró que se siente atraído por lo auténtico: “Hay muchas cosas artesanales que todavía existen acá y ya no en Estados Unidos”.
Entre risas, enumeró sus preferidos locales: “El vino, la carne y el fútbol, en cualquier orden”. Contó además que probó el mate, al que definió como “el té del Che Guevara”, y celebró el ritual de compartirlo. “Me encanta que sea una bebida que une a las personas. Es algo que enamora”, comentó.

Cuando le preguntaron por los ídolos argentinos, no dudó: “Todo el mundo es fanático de Maradona. Y también de Messi. Los amo a todos”, dijo, entre aplausos del público.

El arte como refugio
A lo largo de la charla, Depp reveló que más de una vez pensó en destruir algunas de sus películas, pero que aprendió a aceptar la imperfección como parte del proceso creativo. “Uno debe encontrar satisfacción en sus propios mundos internos. Cuando termino de filmar, siempre pienso: ‘Ya no es mi problema’”, ironizó.

El artista también valoró la posibilidad de regresar al cine detrás de cámara, en un momento de su vida en el que busca reconectar con la libertad creativa y con las causas personales que lo inspiran.
Una noche inolvidable en Buenos Aires
La visita de Johnny Depp a la Argentina dejó una huella de entusiasmo y cercanía. Entre abrazos, risas y recuerdos musicales, el actor mostró su faceta más humana y sensible. La avant première de Modigliani no solo fue un evento cinematográfico: fue una celebración del arte, la amistad y la conexión emocional entre un artista que sobrevivió a la adversidad y un público que nunca dejó de admirarlo.

