Un ataque masivo con misiles y drones rusos golpeó en la madrugada del miércoles distintas regiones de Ucrania y dejó un saldo devastador en la ciudad occidental de Ternópil, donde al menos 25 personas murieron luego de que dos bloques de apartamentos fueran alcanzados por misiles de crucero X-101.
Las autoridades ucranianas informaron además que otras 73 personas resultaron heridas, incluidos 15 menores. Se trata de uno de los ataques más letales registrados en el oeste del país desde el inicio de la invasión a gran escala, en febrero de 2022.

Ternópil, una ciudad ubicada más cerca de la frontera polaca que de Kiev y que rara vez había sido blanco de ataques, quedó sumida en el caos. Videos difundidos por el presidente Volodímir Zelenski muestran uno de los edificios totalmente derrumbado, con daños que, según el ministro del Interior Íhor Klímenko, abarcan desde el tercer hasta el noveno piso.
Columnas de humo, ventanas destrozadas y pequeños incendios rodeaban la estructura derruida, mientras las sirenas resonaban en toda la ciudad. Una nube de humo de gran magnitud podía verse detrás de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Defensas saturadas
A pesar de que la Fuerza Aérea ucraniana asegura haber derribado 442 de los 476 drones y 41 de los 48 misiles lanzados por Rusia —incluidos diez neutralizados por aviones F-16 y Mirage 2000 enviados por aliados occidentales—, reconoció que el sistema de defensa está bajo una presión extrema.
El mando aéreo advirtió sobre la necesidad de un “suministro ininterrumpido y oportuno” de armamento por parte de los países socios, ante el riesgo constante de que algunos misiles logren atravesar las defensas, como ocurrió en Ternópil.

Las regiones vecinas de Lviv e Ivano-Frankivsk también fueron blanco de los bombardeos. En esta última, hubo daños en infraestructura energética y tres heridos, dos de ellos niños. El jefe regional de Lviv confirmó que una instalación energética resultó alcanzada.
Ucrania enfrenta cortes de energía programados, agravados ahora por los nuevos ataques. El Ministerio de Energía anunció restricciones adicionales ante el creciente deterioro de la red eléctrica. En Járkov, un ataque con drones contra tres distritos dejó más de 30 heridos y provocó incendios en edificios y vehículos.
Rusia justifica el ataque y Ucrania responde
El Ministerio de Defensa ruso calificó la ofensiva como un “ataque masivo con armas de precisión de largo alcance” y sostuvo que tenía como objetivo instalaciones del “complejo militar-industrial y el sector energético” de Ucrania, en respuesta a ataques ucranianos contra “objetivos civiles”.
En paralelo, el ejército ucraniano confirmó por primera vez haber utilizado misiles estadounidenses ATACMS de largo alcance para atacar objetivos militares dentro del territorio ruso. Moscú afirmó haber interceptado cuatro de esos misiles sobre la ciudad de Voronezh.
Mientras tanto, Zelenski viajó a Ankara para reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con el fin de reactivar negociaciones impulsadas por Estados Unidos para un posible marco de paz. La visita ocurre en medio de informes sobre gestiones del enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, junto a representantes rusos.
El Kremlin, sin embargo, aseguró que ningún funcionario ruso participaría en las conversaciones y evitó referirse a posibles diálogos bilaterales con Washington.
Según Reuters, Zelenski también se preparaba para recibir en Kiev al secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll, y al jefe del Estado Mayor, el general Randy George, en lo que sería la visita de más alto nivel militar estadounidense desde el inicio de la presidencia de Donald Trump.
Un conflicto sin señales de tregua
El Ministerio de Defensa de Rumanía informó que un dron ruso violó su espacio aéreo antes de ingresar nuevamente en territorio ucraniano y moldavo. Aviones rumanos y alemanes fueron desplegados en respuesta. Polonia también activó su fuerza aérea y cerró temporalmente dos aeropuertos en el sureste debido a los ataques en Ucrania occidental.
A pocas semanas de cumplirse el cuarto año de la invasión, Moscú y Kiev mantienen posturas irreconciliables respecto a una salida negociada. Ucrania y sus aliados siguen reclamando un alto el fuego inmediato, mientras Rusia insiste en condiciones que Kiev considera equivalentes a una rendición.
El canciller ruso Serguéi Lavrov reiteró que las exigencias de Moscú —incluidas limitaciones al tamaño del ejército ucraniano y la neutralidad del país— siguen siendo las mismas que Vladimir Putin planteó meses antes del inicio de la invasión.

