El impacto de la crisis económica ya se siente en los hábitos de los turistas que llegan a Iguazú. Así lo explicó Omar Masulo, propietario de Cabañas Castillo Iguazú, en una entrevista concedida a LT 17 Radio Provincia de Misiones. Detalló que los visitantes modificaron su forma de viajar, sus tiempos de estadía y sus gastos diarios.
Durante el fin de semana extra largo, el movimiento fue alto. “Hay mucha gente que vino a pasear a Cataratas y a aprovechar el Black Friday de Ciudad del Este”, señaló Masulo. Su complejo trabajó con un 90% de ocupación promedio. Sin embargo, subrayó que el buen flujo convive con un turista más prudente y atento a cada gasto.

La primera señal es la búsqueda de precios congelados y promociones. “Hay que hacerlo. Uno ya tiene la inversión hecha y gastos fijos que sostener. No podés aprovechar la temporada alta para sacar ventaja. Hay que darle una mano al turista, que después de la pandemia nos dio de comer”, explicó. Con esa lógica, Cabañas Castillo decidió congelar los precios de la temporada invernal 2025 hasta Semana Santa de 2026. Gracias a esa estrategia ya tienen entre el 50 y el 60% de enero y febrero reservado.
Otra tendencia clara es el cambio en los consumos cotidianos. Masulo contó que antes los turistas salían más seguido a comer afuera. Hoy eligen cocinar. “Se quedan más en la cabaña. Hacen un asado o preparan algo de olla. Nuestras cabañas están equipadas, así que aprovechan eso para ahorrar”, afirmó.
“Antes salían más a comer afuera, ahora cocinan en las cabañas”
La reducción en la duración de las estadías también es parte del nuevo escenario. Los visitantes que antes contrataban entre 10 y 15 días, ahora se quedan una semana o incluso menos. “Mucha gente consulta, pero no concreta. Vienen dos o tres días, cruzan a Brasil, vuelven y siguen viaje”, explicó. Ante esa realidad, el emprendimiento debió invertir en su lavadero para multiplicar la rotación de ropa de cama.
Pese al contexto, Masulo observa que Iguazú sigue siendo un destino elegido. Reciben contingentes estudiantiles, turistas que combinan naturaleza y compras, así como familias que buscan alternativas accesibles. El complejo tiene capacidad para más de 60 personas y se prepara para la temporada de verano con expectativas moderadas pero firmes.
Aún así, advierte que el turista toma decisiones con más cautela. “La gente está cuidando mucho más la plata. Está bien que existan ofertas y promociones. Nosotros también debemos adaptarnos”, concluyó.

