River atraviesa uno de los años más adversos de su historia reciente y necesita un auténtico milagro para mantener vivo el sueño de la Copa Libertadores 2026. La eliminación en los octavos del Clausura contra Racing redujo los caminos al mínimo y obligó al equipo de Marcelo Gallardo a esperar resultados ajenos para acceder al Repechaje. La situación se volvió tan extrema que River depende de que apenas dos equipos ganen este torneo, y uno de ellos es Boca.
El escenario se tensó aún más por la ubicación de Boca y Argentinos Juniors en la tabla anual. Ambos se mantienen por encima de River y continúan en carrera en los playoffs, por lo que solo ellos pueden liberarle el cupo necesario. Si alguno de los dos se consagra campeón, River ingresará a la Fase 2 de la Copa, la misma que disputó el Xeneize este año. Sin embargo, el margen se redujo todavía más este miércoles, cuando Lanús quedó eliminado a manos de Tigre. El Granate ofrecía otra posibilidad de ayudar a River debido a su clasificación previa por haber ganado la Sudamericana.

Chances reducidas para River y la Libertadores 2026
Además, el panorama se complicará aún más porque Boca y Argentinos deberá enfrentarse en los cuartos de final. Esa llave garantiza que solo uno de los dos seguirá en carrera rumbo a la semifinal, lo que reduce de manera crítica las chances del Millonario. Otro dato relevante recae en Rosario Central, equipo que también tenía asegurado su lugar en la Libertadores y que quedó eliminado en octavos.
Por todo esto, la situación de River roza lo desesperante. Con la caída de Lanús se perdió uno de los últimos apoyos posibles y, para colmo, el duelo entre Boca y Argentinos eliminará inevitablemente a otra pieza clave. Si ninguno de los dos levanta el campeonato, River deberá resignarse a disputar la Copa Sudamericana, un torneo que no juega desde 2015, cuando Huracán lo eliminó en semifinales luego de que el Millonario obtuviera el título el año anterior.

A medida que avanza la competencia, el margen para un desenlace favorable se estrecha. El equipo de Gallardo quedó sin control sobre su destino y espera que los resultados en otras canchas definan si podrá mantenerse en el máximo certamen continental o si deberá reencontrarse con una Sudamericana que no figura entre sus prioridades.

