El Museo del Louvre atravesó otro episodio crítico y sumó tensión a un año complejo. Después del espectacular robo de joyas ocurrido en octubre, una pérdida de agua dañó cientos de documentos de la biblioteca de Antigüedades egipcias. El hecho reavivó la preocupación dentro de una de las instituciones culturales más importantes del mundo.
Francis Steinbock, administrador general adjunto del museo, detalló la magnitud del incidente y explicó el alcance de los daños. “Entre 300 y 400 documentos fueron afectados”, afirmó ante la prensa. Señaló que se trató de “revistas de egiptología” y “documentación científica” utilizada por investigadores y especialistas. Además, recordó que esas obras empastadas pertenecen al fin del siglo XIX y comienzos del XX, por lo que requieren cuidados específicos.

Las consecuencias del escándalo del Louvre
Sin embargo, dio un mensaje de alivio. “Ninguna obra del patrimonio fue dañada” y “no hay pérdidas irremediables y definitivas en esas colecciones”, sostuvo Steinbock. Luego, destacó el valor académico de los materiales y agregó que, aunque son “documentos muy útiles y consultados”, no resultan “únicas en el mundo”. Explicó también que las obras dañadas “serán secadas” y que el museo las enviará “para ser restauradas y colocadas de nuevo en los estantes”.
El museo confirmó que descubrió la fuga el 26 de noviembre. Según la institución, una válvula del sistema hidráulico se abrió por error y provocó la filtración desde una canalización ubicada en el techo de una de las salas. Ese circuito, que alimenta los equipos de calefacción y ventilación, quedó fuera de uso hace meses por su deterioro. Además, el personal lo reemplazará recién a partir de septiembre de 2026 dentro de un plan de obras de larga duración.

Mientras tanto, una investigación interna buscará identificar con precisión el origen del incidente. El museo ya venía de enfrentar un robo millonario: el 19 de octubre, un comando sustrajo joyas valuadas en 100 millones de dólares. Aunque detuvieron a cuatro miembros del grupo, ni las piezas ni los autores intelectuales aparecieron.
A pesar de sus crisis recientes, el Louvre mantuvo su liderazgo cultural. En 2024 recibió a 8,7 millones de visitantes, y 69% llegó desde otros países.

