El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó abierta la posibilidad de un enfrentamiento armado con Venezuela, este viernes, en declaraciones a NBC News, al hablar sobre la presión militar, económica y política que su gobierno mantiene sobre el régimen de Nicolás Maduro, en medio de incautaciones de petroleros y un escenario de fuerte tensión regional.
Trump fue consultado de manera directa sobre la posibilidad de una guerra con Venezuela. Su respuesta fue breve y contundente: “No lo descarto, no”. La frase encendió alertas diplomáticas y confirmó que la Casa Blanca mantiene todas las alternativas abiertas frente al gobierno chavista.
En ese contexto, el mandatario anticipó que continuarán las incautaciones de embarcaciones vinculadas a Venezuela. Según explicó, Estados Unidos seguirá actuando contra petroleros sancionados que entren o salgan del país sudamericano. “Depende. Si son lo suficientemente insensatos como para navegar, volverán a uno de nuestros puertos”, afirmó.
Bloqueo naval y ataques a embarcaciones
En los últimos días, la administración Trump intensificó su ofensiva. El martes ordenó un “bloqueo” a los petroleros sancionados que operan en aguas venezolanas. Además, las fuerzas estadounidenses incautaron recientemente un petrolero cerca de la costa del país.
El gobierno norteamericano también informó que llevó a cabo veintiocho ataques contra embarcaciones. Según datos oficiales, esas acciones dejaron más de cien muertos. Washington sostiene que se trata de operativos contra naves vinculadas al narcotráfico y acusa al régimen de Maduro de usar ingresos petroleros para financiar lo que denomina “terrorismo de drogas”.
El objetivo político, sin definición pública
Consultado sobre si su meta final es derrocar a Maduro, Trump evitó dar una respuesta directa. Se limitó a una frase sugestiva: “Él sabe exactamente lo que quiero. Lo sabe mejor que nadie”. La declaración dejó margen a la especulación y reforzó la incertidumbre sobre los próximos pasos de Estados Unidos.
Cuando se le preguntó si estas acciones podrían desembocar en una guerra abierta, Trump respondió primero: “No lo discuto”. Sin embargo, luego admitió que es una posibilidad real y volvió a advertir sobre nuevas incautaciones de petroleros.
Mensaje interno y “dividendo guerrero”
En paralelo a la política exterior, Trump buscó reforzar su agenda doméstica. Durante un discurso nacional en horario central, anunció un “dividendo guerrero” de USD 1.776 para cerca de un millón y medio de miembros de las fuerzas armadas.
El pago se enmarca en la conmemoración de los casi 250 años de la fundación del país. Según explicó, los fondos se entregarán “muy pronto”. Trump aseguró que se financiarán con la ley denominada “One Big Beautiful Bill” y con ingresos por aranceles.
Dudas sobre el financiamiento
Sin embargo, un alto funcionario de la administración aclaró que el bono único tendrá un costo aproximado de USD 2.600 millones. El dinero provendría de fondos originalmente destinados a vivienda militar, asignados por esa ley, que en julio había previsto USD 2.900 millones para reducir gastos de bolsillo de los soldados durante dos años.
Una fuente del Senado confirmó esa versión. Indicó que el dinero no surge de los aranceles y que el Departamento de Defensa optó por un pago único para evitar generar un precedente de gastos permanentes en vivienda militar.
Críticas al sistema de salud
Trump también apuntó contra el sistema sanitario. Cuestionó con dureza a las compañías de seguros de salud, a las que acusó de haberse enriquecido con miles de millones de dólares. “Ese dinero debería ir directamente a la gente”, sostuvo.
El presidente propuso que los ciudadanos puedan comprar su propio seguro de salud. Según dijo, eso permitiría mejores beneficios y costos más bajos. Millones de personas que hoy acceden a cobertura a través de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare, enfrentarán subas de primas el próximo año, luego de que los republicanos de la Cámara de Representantes rechazaran extender los subsidios.
Trump afirmó que no considera necesario derogar la ley. “Obamacare se derogará solo automáticamente, ya que nadie querrá usarlo. Es demasiado caro”, expresó. Además, descartó presentar un plan sanitario integral y defendió su idea de pagos directos a los ciudadanos y el uso de cuentas de salud.
El Congreso, en la mira electoral
Con las elecciones legislativas de noviembre en el horizonte, el control del Congreso aparece como un factor clave. Ambos partidos concentran esfuerzos en mantener o ampliar su poder, conscientes de que una derrota podría habilitar investigaciones y mayores complicaciones para la Casa Blanca.
Consultado sobre el futuro del Partido Republicano en el Capitolio, Trump se mostró confiado. “Creo que sí. Eso espero”, respondió. Mientras tanto, la tensión internacional con Venezuela y los debates internos sobre economía y salud marcan el pulso de una campaña que se anticipa intensa.

