Secciones

Written by 5:48 pm Política

“La caída de la desocupación no es un indicador positivo, no se están creando puestos formales”

Agustín Salvia analizó el cierre social de 2025, alertó sobre empleo precario y advirtió que la mejora en pobreza resulta exagerada.

El 2025 expuso con crudeza las tensiones del modelo económico y social argentino. Las expectativas de una recuperación sostenida cedieron paso a un escenario de estancamiento, con problemas estructurales persistentes. La caída del consumo, el avance del empleo informal y la falta de generación de trabajo registrado atravesaron la vida cotidiana de millones de hogares y marcaron el debate público.

En ese contexto, Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, analizó datos oficiales y percepciones sociales. El sociólogo planteó una mirada crítica sobre los indicadores recientes y pidió evitar lecturas triunfalistas. “Fue un año en el que se esperaba que el proceso económico aportara una mayor estabilidad e incluso una recuperación capaz de reducir de manera más genuina la pobreza y la indigencia, y de mejorar el consumo”, señaló. Sin embargo, aclaró que ese impulso duró poco y luego se frenó.

Según Salvia, el “verano” económico se agotó entre fines de 2024 y los primeros meses de 2025. Desde entonces, el país ingresó en una fase de estancamiento donde reaparecieron límites profundos del esquema productivo. “El impulso inicial se frenó, pese a que puedan aparecer datos que muestren crecimiento o algún rebote”, explicó, y añadió que comenzaron a evidenciarse problemas estructurales del modelo político y financiero.

La mirada sobre el equilibrio fiscal de Agustín Salvia

Aun así, el investigador reconoció que la estabilidad relativa tuvo impacto en el clima social. “El equilibrio fiscal y una relativa estabilización del ritmo inflacionario —valores que no son buenos, pero sí mucho mejores que los que teníamos— generan un clima de paz y tranquilidad social muy relevante”, afirmó. Ese alivio, sin embargo, no se tradujo en una mejora sostenida para los hogares.

Salvia remarcó que gran parte de la salida quedó librada al esfuerzo individual, aunque consideró que esa lógica resulta insuficiente. “Se necesita un entorno económico que lo acompañe”, advirtió. En ese marco, describió un proceso de “uberización” del mercado laboral. “Como las empresas no están invirtiendo ni generando más empleo, se produce un excedente de fuerza de trabajo”, explicó, que termina volcado al autoempleo informal y precario.

Este fenómeno absorbió parte del desempleo, pero sin resolver el problema de fondo. Por eso, relativizó la baja reciente de la desocupación. “Detrás de ese dato hay una ficción”, sostuvo, ya que muchas changas o trabajos informales computan como empleo. A la par, alertó sobre una saturación de estos servicios, que presiona a la baja los ingresos.

El sociólogo también cuestionó la medición oficial de la pobreza. Señaló una “sobrerrepresentación” de la caída informada y estimó una diferencia de entre dos y cuatro puntos. Incluso, advirtió que una actualización de la Canasta Básica Total llevaría el umbral a “$1.950.000”, frente a los “$1.257.329” actuales, lo que elevaría la pobreza en unos diez puntos.

De cara a 2026, Salvia consideró que “lo peor ya pasó”, aunque describió un equilibrio inestable. Señaló que una eventual reactivación podría mejorar a los sectores medios, pero anticipó que hacia abajo “va a gotear”, sin crear empleo formal. En ese escenario, sostuvo que la asistencia social seguirá siendo necesaria, porque el mercado laboral no logra absorber a los sectores más vulnerables.

(Visited 99 times, 1 visits today)
Close

Add to Collection

No Collections

Here you'll find all collections you've created before.