Agustín Nahuel Gallo, suboficial argentino de Gendarmería Nacional, continúa detenido de forma irregular en Venezuela a más de un año de su arresto. El caso ganó visibilidad internacional en medio de expectativas por eventuales liberaciones de presos políticos tras la detención de Nicolás Maduro. Gallo permanece recluido en El Rodeo I, una cárcel de máxima seguridad bajo control de organismos de contrainteligencia.
La situación fue denunciada por el Gobierno argentino y por organizaciones de derechos humanos como desaparición forzada. El suboficial se encuentra incomunicado y sin acceso regular a asistencia consular, según las denuncias oficiales. En paralelo, se intensificaron gestiones diplomáticas ante la posibilidad de excarcelaciones anunciadas por autoridades venezolanas, sin precisiones sobre plazos ni alcances.
Gallo fue detenido bajo sospecha de espionaje
Gallo viajó a Caracas en diciembre de 2024 para reencontrarse con su pareja y su hijo, en el marco de sus vacaciones. Fue interceptado por autoridades migratorias en la frontera colombo-venezolana bajo sospecha de espionaje, acusación que la Argentina rechazó. Desde entonces, el acceso a información sobre su situación quedó restringido para su familia y para el Estado argentino, que reclamó su liberación.

La senadora Patricia Bullrich expresó en la red social X: “Exigimos la inmediata liberación de este ciudadano argentino. Maduro, cada minuto que lo retengas va a ser un paso más hacia tu propio fin”. El caso se produjo en un momento de fuerte deterioro del vínculo bilateral entre Argentina y Venezuela, con embajadas retiradas y canales diplomáticos suspendidos.
“Nunca imaginé que esto nos pudiera pasar“
Familiares de Gallo impulsaron presentaciones ante la Justicia argentina, la Gendarmería Nacional y organismos internacionales. Su pareja, María Gómez, declaró a DNews: “Nunca imaginé que esto nos pudiera pasar. Pensamos que, haciendo todo de manera legal, no habría problemas. Si él fuera un espía, no habría cruzado la frontera mostrando su identidad”. Su hermana, Daiana Gallo, negó versiones sobre viajes previos y aclaró que se trató de su primera visita a Venezuela.
Iván Colmenares, ciudadano colombiano que compartió celda con Gallo en El Rodeo I, relató a TN: “Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros, para que puedan hacer un intercambio de intereses”. También describió coacciones y violencia dentro del penal: “Nos encapuchaban, nos esposaban, nos pegaban con los rifles. Uno tenía que quedarse quieto y tranquilo porque había consecuencias”. Según su testimonio, tras meses de encierro Gallo no pudo comunicarse con su familia por no recordar números telefónicos.
Organizaciones internacionales advirtieron sobre la ausencia de garantías judiciales y consulares en El Rodeo I, donde permanecen opositores, militares y extranjeros. En las últimas semanas crecieron las expectativas por liberaciones tras anuncios vinculados al cierre de otros centros de detención, mientras el Gobierno argentino mantuvo la denuncia por desaparición forzada. El reclamo incluye también a otros ciudadanos argentinos detenidos en Venezuela, como el abogado Germán Giuliano, apresado en mayo de 2025.

