El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) aplicó un aumento cercano al 30% en el precio de la estampilla, una decisión que encendió críticas en toda la cadena yerbatera y abrió un nuevo foco de tensión en el sector. El incremento impacta de manera directa en el costo final de los paquetes en góndola, por lo que también repercute en el bolsillo de quienes consumen mate y tereré durante todo el año.
En este marco, la reacción de los referentes del sector también incluyó advertencias y llamados a una respuesta institucional. El productor Jorge Lizznienz afirmó que la medida “no nos cayó bien para nada”. Sin embargo, remarcó que esperan que las autoridades del INYM trabajen para que “llegue una solución para el productor”. Lizznienz recordó la historia reciente del sector al señalar que “si no nos escuchan, nos van a tener acá. Creamos el instituto para que defienda al pequeño y mediano productor”.
Del mismo modo, el productor Waldemar Schwider agregó que “necesitamos que nuestra casa nos represente y sea transparente”, dijo en referencia al INYM. La frase resume el pedido de mayor participación, control y claridad en la administración del organismo, un reclamo que gana fuerza desde diversas asociaciones rurales.
Por su parte, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn describió la situación de los pequeños productores y marcó las dificultades que atraviesa el sector. “Las reuniones se deben realizar en el interior, invitando a otras asociaciones. Hay mucha gente que no puede pagar el monotributo, la luz, es injusto porque la yerba en góndola sigue subiendo mientras a nosotros nos siguen bajando”, comentó.
Cabe remarcar que, el licenciado Leonardo Amarilla, subsecretario de Planificación del Ministerio del Agro y Producción de Misiones, difundió un video para explicar las consecuencias del reajuste y cuestionó la decisión del INYM. “Después de casi dos años sin presidente del INYM, y tras quitarle al organismo las facultades más importantes, como la fijación de precio para garantizar que todos ganen —productor, industrial y toda la cadena—, ¿cuál fue la primera medida que toma el presidente actual? Aumentar el precio de la estampilla casi un 30%”, expresó.
El funcionario marcó además el impacto directo en el consumidor: “Eso repercute en tu bolsillo, directamente. Quién lo paga? Vos lo pagás, el consumidor de mate y tereré. Entonces, ¿en qué quedamos? El productor sigue con un precio mínimo por debajo de la dignidad de su trabajo y, mientras tanto, el paquete sigue aumentando”, señaló.
Las funciones principales de la estampilla que otorga el INYM
La estampilla cumple tres funciones centrales dentro del sistema yerbatero: financiar la fiscalización y el control de calidad, fijar precios y promocionar el producto. Con el aumento aplicado y la eliminación de la fijación de precios a través de un DNU, productores y referentes advierten que solo queda en pie la promoción. Amarilla sostuvo que esa situación provoca un desbalance estructural: “termina siendo una agencia de turismo y no da el resultado real para el cual fue creada la estampilla”. Como resultado, el productor queda sin respaldo en la etapa más crítica de la cadena mientras el precio del paquete final continúa en alza.

