En la Argentina, durante 2025, el consumo de energía eléctrica mostró una contracción generalizada, especialmente en los sectores comercial e industrial. Según datos de CAMMESA, se da como consecuencia de la crisis económica, la pérdida de ingresos reales y la desaceleración de la actividad.
El menor nivel de demanda expone una economía que no logra reactivarse. Menos consumo, salarios que no acompañan a la inflación y una actividad productiva debilitada se tradujeron en una reducción sostenida del uso de energía, un indicador clave del movimiento comercial e industrial.
En el caso de Misiones, al comparar el consumo anual acumulado hasta noviembre, se observa una baja clara. En 2024 se registraron 3.114.000 megavatios, mientras que en 2025 el total alcanzó los 3.021.000.
El sector comercial fue el más afectado. Con el 28% de la demanda total, registró un retroceso del 6,5%, el más pronunciado entre los grandes usuarios. La menor circulación de dinero, la baja en las ventas y el deterioro del poder adquisitivo golpearon de lleno al comercio.

La industria, que concentró el 29% de la demanda, también mostró una contracción, aunque más leve, del 0,4%. El dato refleja un freno en la producción y en el nivel de actividad, en un contexto de caída de pedidos, aumento de costos y menor utilización de la capacidad instalada.
El comportamiento conjunto de ambos sectores confirma que la baja no responde sólo a cuestiones climáticas. Detrás de la menor demanda eléctrica aparece una economía que se enfría, con consumo retraído, actividad estancada y una crisis que impacta de lleno en el comercio, la industria y los servicios.

