La ciudad de Posadas sumó una nueva propuesta para reconstruir colectivamente su patrimonio urbano y su identidad barrial. Este miércoles se realizó el primer paseo guiado “Memorias de Villa Urquiza: del Barrio al Mercado”, una actividad que invitó a recorrer los orígenes de uno de los sectores más emblemáticos de la capital misionera. La iniciativa completó el cupo disponible, integrado por 18 participantes, y despertó un fuerte interés por la historia local.
El punto de encuentro se fijó en la Plaza 9 de Julio, desde donde el contingente partió en una unidad de traslado hacia la avenida Costanera. Allí, la guía Thelma presentó el contexto inicial sobre el surgimiento de Posadas en relación con la antigua ciudad de Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa, que ocupó las orillas del río Paraná y se expandió hasta consolidarse como capital provincial. Esa introducción permitió comprender la evolución del territorio y la función estratégica que tuvo el barrio en el trazado urbano.

Lo más destacado del paseo histórico por Villa Urquiza
La primera parada se realizó frente a los túneles de la antigua calera de “Giudice Hermanos”, un sector que combina historia industrial con relatos populares. Según explicó Thelma, este sitio protagonizó múltiples mitos urbanos que circularon durante décadas, por lo que aprovechó la instancia para separar rumores de hechos verificables y reponer datos documentados sobre el funcionamiento de la planta.
Luego, el grupo inició la subida hacia la avenida Cabred, en paralelo al Parque de la Salud. En ese punto, la guía relató que antiguamente operó un matadero municipal. Una vecina recordó entre risas el contraste entre pasado y presente: “De matadero pasamos a un hospital”. Ese comentario permitió introducir la historia de cómo el Dr. Domingo Cabred eligió ese predio para construir el entonces Hospital Regional Común de Posadas, hoy Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, uno de los centros de salud más importantes de la provincia.
El itinerario avanzó hasta la Plaza Justo José de Urquiza, donde se destacó una particularidad poco conocida: es la única plaza posadeña que posee dos niveles definidos. Por un lado, una zona alta sobre Cabred orientada a actos cívicos y, por otro, un sector bajo sobre Ameghino, donde actualmente funcionan el skatepark y los espacios de juegos. Para muchos vecinos, esa característica simboliza el vínculo entre la geografía del terreno y las prácticas comunitarias.
Frente a la plaza, el contingente ingresó a la Parroquia Inmaculada Concepción, cuyo edificio representa uno de los íconos arquitectónicos del barrio. Allí, se repasaron anécdotas sociales del siglo XX, como los carnavales vespertinos y los tradicionales bailes del Club Urquiza que marcaron la vida nocturna y familiar de la época.
Memoria colectiva y sentido de pertenencia
El último tramo concluyó en el Mercado Villa Urquiza, recientemente renovado y reinaugurado el 12 de diciembre. En sus orígenes funcionó como punto de venta directa de productores locales y, tras su puesta en valor, se convirtió en un espacio que reúne gastronomía, cervezas artesanales, carnicería, textiles y la histórica Feria Franca de los fines de semana. Para los organizadores, este cierre simboliza la continuidad entre pasado productivo y presente emprendedor.
Estos recorridos fortalecen la memoria colectiva al transformar las calles en un museo vivo. Al reconstruir la historia barrial se fomenta el sentido de pertenencia, se consolidan identidades territoriales y se asegura que los relatos de la ciudad permanezcan vigentes para las próximas generaciones. Como cierre de la actividad, los participantes recibieron un descuento del 10% en los locales del mercado, lo que extendió la experiencia hacia un encuentro social que combinó historia, gastronomía y diálogo vecinal.






