La crisis del alquiler en la Argentina, a causa de los ajustes nacionales, se profundiza y golpea de lleno a los ingresos de las familias. Un relevamiento nacional de Inquilinos Agrupados advierte que el costo de la vivienda se convirtió en el principal factor de endeudamiento, precariedad y ajuste en la vida cotidiana de millones de hogares.
Tras la derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/23, la inestabilidad contractual se volvió la norma. La mayoría de los inquilinos firma contratos de corta duración: el 64% por dos años y el 13% por apenas un año, mientras que un 7% alquila sin contrato escrito. A esto se suma la frecuencia de los aumentos, que en el 65% de los casos se aplican cada tres o cuatro meses, mayormente indexados por inflación.
El impacto sobre los salarios es cada vez más severo. Uno de cada cuatro inquilinos destina entre el 60% y el 100% de sus ingresos al pago del alquiler, mientras que otro 17% utiliza la mitad de su sueldo. Como consecuencia directa, uno de cada seis hogares sufrió un desalojo por no poder afrontar los costos de la vivienda.
Frente a este escenario, el endeudamiento aparece como la única salida. El 68% de los inquilinos mantiene deudas, principalmente con tarjetas de crédito, alimentos, salud y el propio alquiler. Para poder pagar el techo, las familias recortan gastos esenciales: más del 60% ajustó en alimentos y más de la mitad en salud, lo que agrava la inseguridad alimentaria y el deterioro social.
La inflación del alquiler explica buena parte del problema. Mientras la inflación general de 2025 fue del 31,5%, los alquileres aumentaron hasta un 100,9% en el Noreste y superaron el 120% en la Patagonia. Según explicó Gervasio Muñoz, referente de Inquilinos Agrupados, sin regulación el mercado inmobiliario fija valores que triplican o cuadruplican el índice general.
“Sin salarios que acompañen y sin reglas claras, el alquiler se transforma en un factor de expulsión”, advirtió Muñoz. La encuesta refleja ese malestar: casi el 73% de los hogares califica su economía como mala o muy mala y el temor a no poder pagar el alquiler condiciona cada decisión de la vida familiar.

