La asamblea convocada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para dialogar con los productores en Campo Viera dejó en evidencia la profunda crisis que atraviesa el sector. El encuentro se desarrolló en un clima de fuerte tensión y malestar, marcado por la incertidumbre y la falta de respuestas concretas ante una problemática que amenaza la supervivencia de miles de familias.
Uno de los puntos que generó mayor enojo entre los presentes fue la ausencia del presidente del INYM. “Nosotros pedimos que venga el presidente, no solo los representantes de la producción”, manifestaron varios productores durante la asamblea, cuestionando la falta de conducción y respaldo institucional en un momento crítico.
“Vinieron para dar la cara nomás”
El productor de Jardín América, Jorge Lizznienz, sintetizó el sentir general tras la reunión. Explicó que “los directivos vinieron para dar la cara nomás, porque no trajeron ni propuestas ni soluciones”. Su testimonio reflejó la frustración de un sector que asiste al encuentro en busca de salidas y solo encuentra diagnósticos de una realidad que ya conocen.

Lizznienz también detalló las medidas extremas que los productores comienzan a sopesar. “Entre los productores se debate un posible cese de cosecha en toda la provincia, junto al cese de circulación de yerba mate canchada y molida”, afirmó. Esta acción se mantendría “hasta que el presidente del INYM reciba de Nación una propuesta concreta para mejorar el precio”.
Las limitaciones del INYM, evidenciadas una vez más
Desde el propio directorio del Instituto, los representantes por la producción coincidieron en describir un escenario de manos atadas. “No hay novedades respecto al precio”, indicaron y que les “gustaría poder decir lo contrario, pero no es así”.

María Soledad Fracalossi, otra representante, fue enfática al explicar las limitaciones. “Con la quita de facultades, hoy de ninguna manera podemos fijar un precio mínimo para la yerba. No podemos hacerlo porque nos quitaron esa atribución”, expresó. Esta pérdida de herramientas deja al organismo sin capacidad real de intervención para defender el valor que recibe el productor por la hoja verde.
Una asamblea marcada por el desgaste interno
Ante la falta de margen para fijar precios, algunos directores plantearon alternativas indirectas. Roberto Carlos Ferreyra propuso trasladar un mayor valor al paquete final en góndola, argumentando que un pequeño aumento para el consumidor resolvería gran parte del problema en el campo. Otros productores, sin embargo, mostraron escepticismo sobre la viabilidad de esta idea.
El desgaste también se manifestó al interior del directorio del INYM. Haddad denunció un sentimiento de aislamiento, afirmando que “somos solo tres representantes de la producción” y que los representantes de otros sectores “votan con los industriales y nos dejan solos”, lo que dificulta aún más la búsqueda de consensos.
La búsqueda de nuevas herramientas de fuerza
Frente a la falta de avances y la percepción de que las puertas en Buenos Aires están cerradas, las conversaciones entre los productores viraron hacia la acción directa. Además del cese de cosecha, se comenzó a hablar de la necesidad de crear un gremio provincial específico para el sector yerbatero, que actúe con mayor fuerza, siguiendo el modelo del sector tabacalero.
El reclamo final apuntó a una mayor unidad entre todos los productores y a una representación más genuina y combativa del sector primario en las instancias de decisión. La reunión finalizó sin anuncios oficiales, pero con la certeza de que la presión sobre el INYM y el gobierno nacional no hará más que aumentar en las próximas semanas.

