Casi el 70% de las rutas nacionales está en estado regular o directamente malo,con “alto riesgo de siniestralidad vial” y subas en las tasas de mortalidad. Así se desprende de un informe elaborado por trabajadores de Vialidad Nacional, que alertan sobre la acumulación de abandonos en el área
Ocurre mientras el Gobierno nacional avanza con las concesiones, y más aumentos en las tarifas de peajes. Además, el abrupto recorte del presupuesto, los desvíos del impuesto a los combustibles, el freno a la obra pública y los masivos despidos conforman un peligroso cóctel que se traduce en la falta de tareas de mantenimiento y rehabilitación de las calzadas. La situación profundiza el riesgo de siniestros de gravedad, que además terminan acarreando un alto costo económico para el Estado.
El documento del FEPEVINA, titulado “Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial”, denuncia que el abandono del mantenimiento preventivo disparó la siniestralidad. Debido a esto, las víctimas fatales aumentaron un 14% interanual, al alcanzar las 4.369 muertes, indicaron.

“El deterioro progresivo de la infraestructura vial se produce fundamentalmente ante la falta de ejecución de obras de construcción, reconstrucción, mitigación, conservación y mantenimiento de las rutas en sus calzadas principales, banquinas, márgenes laterales, zonas libres de obstáculos o zonas despejadas, cunetas de desagüe, señalizaciones horizontal y vertical, iluminación, puentes, entre otros componentes, siendo de esta manera acumulativo y progresivo hasta alcanzar la falla o deformación parcial y total”, detalló el trabajo, actualizado al 31 de diciembre último.
El informe denunció también que la gestión del presidente Javier Milei subejecutó la mitad del presupuesto en 2024 y 2025. Esto provocó el deterioro de las rutas, caída de la velocidad media de circulación. Junto al aumento de los costos logísticos para las empresas que transportan bienes y el aumento de la siniestralidad vial, según analizaron.
En el capítulo “Evaluación de Estado de los Pavimentos” se explicó el denominado “Índice de Estado” (IE). Se trata de un indicador que involucra a todas las variables de deformación de un pavimento: rugosidad, ahuellamiento, fisuración, desprendimientos y rotura de bordes.
Este IE se mide de 0 a 10 y proporciona una idea general del estado de la calzada y de la calidad de su superficie de rodadura: de 0 a 5 supone un mal estado, de 5 a 7 uno regular y de 7 a 10 uno bueno.
“De acuerdo a nuestras proyecciones, el IE estaría arrojando que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular a malo“, remarcan en el documento.
El detalle del estado de algunas rutas del país, según el relevamiento
- Ruta Nacional 33 (Buenos Aires – Santa Fe): Es calificada como uno de los casos más críticos, donde transitar es “jugar a la ruleta rusa”. Conecta los puertos de Bahía Blanca y Rosario, pero presenta fallas estructurales donde la base del asfalto ha cedido. Los parches actuales duran menos de seis meses por el tránsito pesado de la cosecha.
- Ruta Nacional 151 (Río Negro – La Pampa): Vital para Vaca Muerta, su estado es de “abandono total” con baches tipo “cráter” que obligan a circular por la banquina. El diagnóstico técnico indica que el bacheo ya no sirve y requiere una reconstrucción total para soportar los equipos petroleros.
- Ruta Nacional 35 y Corredores Patagónicos: Se reportan tramos con superficie totalmente desgranada y pérdida de áridos.
- Ruta Nacional 121 (Corrientes): Conecta con el Puente Santo Tomé-São Borja. Sufre una “falla estructural completa” con ahuellamiento severo. No admite más bacheo, necesita reconstrucción total.
- Ruta Nacional 119 (Corrientes): Es un “punto rojo” de seguridad vial, especialmente cerca de Curuzú Cuatiá, debido a la mezcla de camiones y turistas en una calzada con “piel de cocodrilo” y bordes rotos.
- Ruta Nacional 120 (Corrientes): Une Ituzaingó y Virasoro. El tránsito de industrias forestales destruyó la calzada, dejándola con tramos intransitables.
- Ruta Nacional A015 y 136 (Entre Ríos): Son los accesos a los puentes de Salto Grande y Fray Bentos. Presentan descalce de banquinas y agotamiento estructural, pese a ser corredores turísticos y de exportación claves.
- Ruta Nacional 1V11 (Santa Fe): Atraviesa la zona portuaria con un deterioro crónico que el bacheo recurrente no logra solucionar.
- Ruta Nacional 34 (Jujuy – Salta): Clasificada de “Alto Riesgo”. Las obras financiadas por el Banco Mundial para convertirla en autovía quedaron inconclusas tras el abandono de las contratistas y el vencimiento del préstamo. Presenta ahuellamiento profundo por el transporte de caña de azúcar y logística internacional.
Buenos Aires: obras paralizadas en rutas y “peaje hacia la muerte”
En la provincia con mayor caudal de tránsito, la parálisis de las obras de transformación en autopista agravó los riesgos.
- Ruta Nacional 5: Denominada por los usuarios como el “peaje hacia la muerte” debido al aumento de tarifas sin mejoras. La obra de la variante Suipacha avanza a ritmo lento o nulo, generando congestión y accidentes en un tramo con capacidad insuficiente.
- Ruta Nacional 3: Las obras están paralizadas, especialmente en el tramo San Miguel del Monte – Gorchs. Es el acceso de la producción cerealera al puerto de Bahía Blanca y registra alta siniestralidad por choques frontales.
- Ruta Nacional 7: Aunque hay tramos de autopista, la variante Chacabuco está paralizada desde 2025, obligando al tránsito a cruzar zonas urbanas o desvíos peligrosos. Se reportan baches profundos en colectoras y falta de iluminación.

