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Crisis en Lácteos Verónica: trabajadores se movilizan por 700 empleos en riesgo y plantas paralizadas en Santa Fe

La firma acumula sueldos impagos desde enero y mantiene sus calderas apagadas por falta de materia prima. El conflicto afecta también a las plantas de Lehmann y Suardi, comprometiendo a cientos de familias y tambos proveedores.

El conflicto de la firma Lácteos Verónica alcanzó un punto crítico y dejó a las localidades de Clason y Totoras sumidas en la incertidumbre. La planta ubicada entre ambos distritos se encuentra paralizada desde hace semanas, lo que generó una movilización masiva de trabajadores y vecinos que temen por el cierre definitivo de la histórica compañía láctea.

La falta de materia prima y el apagado de las calderas son signos visibles de un vaciamiento que preocupa a toda la región. Actualmente, los empleados asisten a sus puestos de trabajo con el único fin de custodiar las instalaciones, mientras denuncian que la empresa cortó todo tipo de comunicación y respuesta ante la grave crisis financiera que atraviesa.

Durante esta semana, más de cien familias se manifestaron frente al establecimiento para exigir el pago de haberes adeudados. La protesta contó con el apoyo de autoridades locales y referentes gremiales, quienes advirtieron que la situación no solo afecta a los trabajadores directos, sino que resiente toda la estructura social de las comunidades circundantes.

Lácteos Verónica, un conflicto que se extiende en la provincia

La crisis de Lácteos Verónica no se limita a un solo punto geográfico, ya que el panorama es igualmente desolador en las plantas de Lehmann y Suardi. Se estima que el colapso de la firma pone en riesgo cerca de 700 puestos de trabajo directos en Santa Fe, lo que representa un golpe devastador para la economía productiva de la provincia.

Verónica

Desde el gremio lácteo señalaron que la desconfianza hacia la conducción empresaria es total, dado que los compromisos de pago en cuotas asumidos meses atrás fueron incumplidos sistemáticamente. A pesar de las instancias de conciliación iniciadas por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la empresa mantiene un silencio absoluto que alimenta las versiones de un cierre inminente.

Los testimonios de quienes sostienen la fábrica reflejan la angustia del sector. “Estamos sin cobrar desde enero y no tenemos ninguna respuesta de la empresa”, expresó un empleado con dos décadas de antigüedad. Esta falta de ingresos básicos dejó a cientos de familias sin sustento, en un contexto donde el transporte de personal ya dejó de funcionar.

El impacto en la cadena productiva

La parálisis de las plantas generó un efecto dominó que alcanza a los tambos proveedores de la región. Estos productores dependen de la recepción diaria de leche por parte de Verónica, y la interrupción de este circuito comercial amenaza con generar pérdidas irreversibles en el sector primario, que no encuentra dónde colocar su materia prima.

“La fábrica está vaciada, no consigue leche y el transporte de personal ya no funciona”, describió otra trabajadora durante la movilización. Esta falta de insumos básicos marca el contraste con los años previos, donde la empresa había logrado récords de ventas durante la pandemia antes de iniciar un deterioro progresivo que la llevó a solicitar un procedimiento preventivo de crisis en 2024.

Desde septiembre de 2025, la compañía intentó sobrevivir mediante trabajos a fazón, elaborando productos para terceros mientras sus marcas propias desaparecían de las góndolas. Sin embargo, esta estrategia no fue suficiente para frenar la caída de una firma que supo ser el corazón productivo de la lechería santafesina.

Preocupación social y económica en la región

En las calles de Clason y Totoras, el temor por el futuro de la planta domina cada conversación, ya que el impacto económico se siente en los comercios y servicios locales. Las autoridades municipales manifestaron su alarma ante la posible caída de la recaudación y la inestabilidad que este conflicto genera en el tejido social de ambas localidades.

Los gobiernos locales solicitaron urgentemente definiciones claras por parte de la empresa para evitar un impacto social mayor. Para los habitantes de la zona, la planta de Lácteos Verónica no es solo una fuente de empleo, sino un símbolo de arraigo y pertenencia que ha acompañado el crecimiento de las comunidades durante décadas.

Los trabajadores insisten en que continuarán con su reclamo en defensa de un patrimonio productivo que consideran esencial para la historia de Santa Fe. Mientras tanto, la espera por una respuesta oficial continúa, bajo la sombra de un posible vaciamiento que dejaría una herida profunda en la cuenca lechera regional.

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