ZF Argentina despidió a 43 trabajadores en su planta de San Francisco, Córdoba, durante los últimos días. Se da como consecuencia del fuerte incremento de las importaciones de amortiguadores, que afecta la producción local y el empleo industrial en la ciudad.
San Francisco tiene cerca de 70 mil habitantes y atraviesa una situación compleja. En la última semana, dos empresas se declararon en crisis. Primero fue Karikal, dedicada a revestimientos, que pidió el Procedimiento Preventivo de Crisis. Ahora se sumó ZF, histórica fabricante de amortiguadores.
La planta cordobesa es clave para el grupo. Fue creada por la familia Delfabro, luego pasó a manos de Sachs en 1997 y desde 2003 pertenece a ZF Friedrichshafen. Aunque la compañía tiene siete plantas en Sudamérica, la de San Francisco es la única que fabrica amortiguadores.

Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local advirtieron que la apertura indiscriminada de importaciones golpea de lleno a la industria del sector y pone en riesgo las fuentes laborales.
El director general de ZF Argentina, Andrés Fava, explicó el escenario. “Si a nosotros nos replican las mismas condiciones con las que trabaja China, puedo tener un producto igual o más barato”, afirmó.
Fava describió un contexto que considera desequilibrado. “No le tememos a los desafíos, pero hay momentos en los que no importa lo que hagas. Nada es suficiente cuando se juega en una cancha inclinada”, señaló. También advirtió sobre los extremos del modelo económico y pidió razonabilidad en la apertura comercial.
El directivo reclamó reglas claras y sensibilidad frente a la situación del sector. “Nadie quiere volver al pasado, pero nadie quiere morirse en un futuro donde no se toman decisiones equilibradas”, remarcó.
Los números reflejan el impacto. En 2024 se importaron cerca de 400 mil amortiguadores para el mercado de reposición. En 2025, la cifra trepó a 2,1 millones. “Hay productos buenos a precios razonables y mucha porquería. La mayoría viene de China y otros de Brasil”, detalló.
Según explicó, el mayor daño se da en el mercado de reposición. “Entre el 45% y 50% de nuestra producción se exporta. El resto queda en el mercado local. Lo que está afectado es el ingreso de productos chinos más baratos”, indicó.
En la planta de San Francisco trabajan unas 420 personas. Fava aseguró que la empresa ajustó todo lo posible, pero no alcanzó. “Uno toma medidas estratégicas esperando respuestas del mercado, pero esto nos va a afectar”, concluyó.

