El último informe de Coninagro vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sector yerbatero, una economía regional clave para Misiones. El estudio mide el poder de compra de ocho productos agropecuarios —entre ellos la yerba mate— frente a insumos estratégicos como herbicidas, fletes, maquinaria y combustibles.
En el caso de la yerba, los números son alarmantes:
- Combustible: hace cinco años bastaban entre 2,7 kilos de hoja verde para comprar un litro de gasoil. Hoy se necesitan al menos 6,6 kilos, es decir, se requiere más de un 144 por ciento de materia prima para acceder al mismo insumo.
- Salarios rurales: antes se requerían entre 0,7 y 1,3 toneladas de yerba para cubrir el sueldo de un trabajador. Actualmente, la cifra asciende a 2,3 toneladas.
- Poder adquisitivo: en términos reales, el sector primario perdió cerca del 40 por ciento de su capacidad de compra en los últimos cinco años.

Aunque las comparaciones interanuales muestran cierta mejora, el análisis revela que se trata de un “espejismo estadístico”: la base de comparación son los años 2024 y 2025, que ya arrastraban relaciones insumo/producto muy deterioradas.
La conclusión es clara: con la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate, y la falta de un precio para la hoja verde que responda a la estructura de costos establecida por el propio Inym, el productor yerbatero enfrenta una ecuación cada vez más desfavorable, donde los costos crecen más rápido que el valor de su producto.
La crisis no es coyuntural, sino estructural y se debe a una decisión del Gobierno nacional, situación que amenaza con profundizarse si no se generan políticas que devuelvan competitividad y sustentabilidad a una de las principales economías regionales que involucra de manera directa a más de 12 mil familias misioneras.

