La fábrica de neumáticos Fate atraviesa horas de máxima tensión en su planta de San Fernando, provincia de Buenos Aires. El anuncio del cierre definitivo activó protestas sindicales y un fuerte operativo policial dentro y fuera del predio.
Sindicalistas se concentraron en el establecimiento y algunos trabajadores subieron al techo como parte de la protesta. En ese contexto, la Policía detuvo, en un primer momento, al jefe del gremio SUTNA, Alejandro Crespo. Luego, las autoridades reforzaron la custodia en los accesos para impedir nuevos ingresos.
Según la Policía Bonaerense, Crespo, junto a otros 14 empleados, entraron al predio después de cortar el alambrado perimetral “con intenciones de tomar la fábrica”. Por ese motivo, el fiscal Marcelo Fuenzalida dispuso la identificación de quienes irrumpieron en la planta por el delito de turbación de la propiedad.
Además, los efectivos montaron vigilancia permanente sobre el cerco perimetral. La presencia policial buscó evitar que otros empleados ingresaran al lugar y profundizaran la ocupación. Mientras tanto, la protesta continuó con consignas contra el cierre y reclamos por la continuidad laboral.
En medio del conflicto, Miguel Ricciardulli, delegado de la empresa, advirtió que “la situación de la actividad en los últimos meses era preocupante” y que la mayoría de los empleados, que serán despedidos, “tienen 45 años y 25 de antigüedad”.
Por su parte, Crespo denunció que el cierre resultó “totalmente ilegal” y sostuvo que la empresa “no cumplió con ningún procedimiento”. Además, redobló las críticas al Gobierno nacional en declaraciones a Radio 10. En ese marco, el jefe del SUTNA dijo: “Se están generando un ataque brutal a la sociedad. Imagínense esto con reforma laboral, con patronales con más derechos, vamos a terminar en una situación de humillación de lo que es el movimiento obrero”.
El anuncio implicó el despido de más de 900 empleados y profundizó una crisis que comenzó años atrás. La compañía inició un proceso de ajuste en 2019, cuando aplicó una reducción de 450 puestos en su planta. Luego repitió recortes en 2021 y 2022, en un contexto de caída de ventas y conflictos gremiales.
En julio de 2024, la firma realizó un pedido de apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis por la abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados de exportación tras el conflicto gremial de 2022. Además, las pérdidas por más de US$30 millones en la primera mitad de 2024 presionaron aún más la estructura financiera.
Frente a ese escenario, la empresa decidió “adecuar sus operaciones productivas al contexto de los mercados, optimizando sus niveles de producción, esquema de turnos, dotaciones y otras medidas tendientes a mejorar la competitividad”. En mayo del mismo año anunció cerca de 200 despidos “para ajustar su estructura a la nueva realidad”.
Con más de ocho décadas de trayectoria, Fate enfrentó años marcados por la caída del consumo, conflictos gremiales y apertura importadora. Desde la compañía argumentaron que la medida respondió a “los cambios en las condiciones de mercado”. Sin embargo, el conflicto escaló y dejó abierta una disputa que combina reclamos laborales, impacto social y debate político.

