Uruguay registró el mayor número de vehículos eléctricos livianos per cápita de América Latina, con 5.382 por millón de habitantes a diciembre de 2024, según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía. En 2025, uno de cada cinco vehículos cero kilómetro vendidos en el país fue eléctrico, de acuerdo con la Asociación del Comercio Automotor (Acau). Ese desempeño implicó un alza de 147% frente a 2024 y ubicó al país al tope del ranking regional de penetración elaborado por Zemo.

El avance continuó en enero, cuando los eléctricos alcanzaron 30% de las ventas de cero kilómetro, según Acau, en un mercado de 3,5 millones de habitantes que colocó cerca de 14.400 unidades en un año. En la región, los eléctricos representaron 6% de las ventas totales en 2025, mientras que en Costa Rica llegaron a 17%. “Uruguay entra a tener unas tasas de crecimiento francamente explosivas en 2025” y “se convierte en esa estrella ascendente que entra a dominar la región”, dijo Juan Diego Celemin, de la empresa Zemo.
La matriz renovable y los incentivos fiscales explican el salto del mercado
Especialistas vinculan el fenómeno con la transición energética iniciada en 2010, tras un acuerdo multipartidario que llevó a que hasta 99% de la matriz eléctrica provenga de fuentes hidráulica, eólica, biomasa y solar. El país redujo así su dependencia de combustibles fósiles importados y promovió la electrificación del transporte. “Hay un acuerdo nacional respecto a la matriz energética en Uruguay”, señaló Ignacio Paz, gerente de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay, y agregó que “tiene sentido en esa política fomentar la rápida inclusión de vehículos eléctricos, utilizando la generación de energías renovables”.

Además, el Estado eliminó o recortó impuestos a los eléctricos, mientras que los vehículos a combustión afrontan una de las cargas tributarias más altas de la región. Con la gasolina en torno a US$2 por litro, la diferencia de costo entre cargar un auto a combustión y uno eléctrico en casa ronda 10 a uno, según expertos, pese a que la electricidad también resulta cara en términos regionales. La empresa estatal Ute, con monopolio en transmisión y distribución, ofreció beneficios tarifarios para la carga y amplió su red pública.
La infraestructura y el precio condicionan la expansión futura
De acuerdo a la BBC, la red pública crece con estaciones a una distancia promedio de 50 kilómetros y se suman cargadores privados en zonas urbanas, en un país con menos de 600 kilómetros entre sus puntos más distantes. Sin embargo, el aumento del parque genera demoras en horas pico y plantea desafíos en la gestión de baterías. “Está creciendo tan rápido el parque automotor (eléctrico) que nos estamos quedando un poco atrás en infraestructura”, indicó Paz, y añadió sobre las baterías que “es un tema muy importante ambiental, pero también de comercio”.

El gobierno aprobó un decreto que regula la recolección, almacenamiento y tratamiento de baterías de más de 1 kW, aún en etapa de implementación. Ute aplicó un aumento de 5% en el precio de la carga en la red pública, medida que generó críticas aunque el costo siga por debajo del combustible. “¿De qué depende que el crecimiento (del mercado uruguayo de autos eléctricos) siga siendo tan agresivo? Para mí, de los precios. Es un hecho que el mercado en Uruguay va a crecer; la pregunta es cuánto”, sostuvo Celemin.

