El Instituto Agrotécnico Salesiano “Pascual Gentilini” de San José, próximo a cumplir cien años de trayectoria, abrió un nuevo ciclo lectivo reafirmando su compromiso con la educación. La institución busca consolidar su rol en la formación integral de los estudiantes.
En este marco, la rectora Graciela Osipluk explicó en diálogo con Canal Doce que el proyecto educativo comenzó con una ampliación de matrícula. “Hoy actualmente tenemos 205 alumnos y buscamos fortalecer las áreas de Matemática y Lengua, además de sumar automatización y programación en las materias y talleres”.
Subrayó que la variedad de estudiantes enriquece la experiencia educativa y refleja el alcance regional del instituto.“Son chicos de la zona, también tenemos de Corrientes, de Chaco, y se va ampliando porque tenemos desde Iguazú hasta propios de San José”, afirmó.
En cuanto a la planificación, adelantó que este año trabajarán la historia del Gentilini. “Estamos camino al centenario, entonces vamos a trabajar con aprendizaje basado en problemas y en proyectos”, explicó. La propuesta busca involucrar desde primer año hasta sexto, integrando talleres y clases aúlicas en distintas etapas vinculadas también al programa de alfabetización.
Respecto al funcionamiento diario, Osipluk detalló que la escuela tiene jornada completa. “Los alumnos ingresan a las 7 de la mañana y salen a las 17”, comentó. Por la mañana se desarrollan las clases aúlicas y por la tarde los talleres, lo que permite una formación integral y organizada para todos los estudiantes. La rectora agregó que la residencia complementa la rutina con deporte, recreo y estudio, concluyendo las jornadas a las 22.
Proyectos productivos y tecnología aplicada
Osipluk se refirió a los proyectos productivos que caracterizan al instituto. “Se mantienen los proyectos productivos que se vienen dando”, afirmó. Recordó que el año pasado dos estudiantes elaboraron maquinarias para clasificación de cítricos y una picadora de leña automatizada, además de experiencias con drones en la siembra, lo que refleja la búsqueda constante de innovación y actualización en las prácticas educativas.
La rectora destacó también la importancia de las salidas educativas con empresas de la región. “Nos permiten ingresar al lugar y ver la tecnología de punta que tal vez en la escuela no lo podemos tener por los costos”, explicó. En este sentido, subrayó que esas experiencias enriquecen el aprendizaje y fomentan la interacción con distintas entidades de la provincia.
Osipluk remarcó que la incorporación de nuevas herramientas es indispensable. “La nueva tecnología está presente y hay que usarla. Estamos en el siglo 21 y si queremos alumnos competentes para la sociedad deben estar actualizados”, afirmó. Además, señaló que el instituto busca que los estudiantes conozcan cómo se trabaja hoy y con qué recursos.
La rectora también resaltó que la formación integral es un eje central. Explicó que más allá de los saberes técnicos, se apunta a que cada alumno se convierta en una persona honesta, trabajadora y con valores. “El aprendizaje, el saber se aprende, pero la formación de la persona es íntegra y debemos acompañar estos primeros pasos”, sostuvo.

Trabajo a campo como eje formativo
En este marco, Osipluk señaló que el trabajo a campo es uno de los pilares del instituto. “Nuestro fuerte es el trabajo a campo, el alumno va al campo, trabaja con los animales, trabaja con las herramientas”, indicó. Desde cuarto año los estudiantes realizan prácticas con tractores y en sexto año cursan inseminación con teoría y práctica, lo que complementa la formación académica con experiencias reales y productivas.
La rectora explicó que cada estación de producción ofrece a los alumnos la posibilidad de conocer los procesos en profundidad. “El alumno tiene la posibilidad de conocer cada uno de los pasos, de los procesos, involucrarse de lleno”, señaló. En este sentido, destacó que los estudiantes disfrutan salir al campo y tratar con animales.
Al referirse a la producción, aclaró que “es todo producción propia, y es colaboración empresa-escuela, siempre de la mano”. Comentó que desde 2019 se sumaron nuevas estudiantes que impulsaron la propuesta ganadera, con fuerte interés en equinos, vacas y búfalos. Además, recordó que desde hace cuatro años se trabaja con inseminación en búfalos, un proyecto que avanza con prueba y error.
Osipluk subrayó que no solo se trata de técnica, sino también de acompañar procesos como la alimentación y el seguimiento de las crías. “Hemos vivido situaciones como una sequía terrible, y los proyectos productivos se cayeron de nuestros alumnos”, relató. En este sentido, explicó que esas experiencias se transforman en aprendizajes que luego se plasman en tesis y trabajos académicos.
Formación integral y valores humanos
En este sentido, destacó que muchos exalumnos continuaron emprendiendo después de egresar. “Eso es un orgullo y tratamos de mantenerlo”, expresó. Además, señaló que las prácticas de quienes ya pasaron por la institución enriquecen la enseñanza actual, ya que mantienen contacto permanente con la escuela.
La rectora también mencionó que las empresas solicitan perfiles de egresados. “Se hacen intercambios o cuando se reciben los alumnos nos piden, a veces, currículum de estudiantes que han egresado y que sean recomendados para alguna actividad específica”, indicó. De esta manera, la formación se conecta directamente con las demandas del entorno productivo.
Al referirse a su rol como primera mujer rectora del instituto, Osipluk expresó: “Es un desafío que lo llevo con mucho orgullo y afecto porque esta escuela me formó”. Recordó que ingresó como docente y que la gestión requiere paciencia, organización y diálogo, siempre acompañada por el equipo docente y técnico.
Finalmente, reflexionó sobre el papel de las mujeres en la educación y la sociedad. “Yo creo que no hay límites. Todos podemos hacer de todo”, aseguró. En este sentido, destacó que la capacitación constante y el ánimo de emprender son claves para romper paradigmas y demostrar que cualquier rol puede ser asumido con compromiso y preparación.

