Una startup misionera avanza en el desarrollo de un biopesticida diseñado para controlar la chicharrita, insecto que transmite el HLB, la enfermedad que afecta a los cítricos y genera graves pérdidas productivas. La iniciativa surge de una línea de investigación científica y hoy se orienta a una aplicación concreta en el sector productivo.
La biotecnóloga del CONICET y cofundadora de RNAgro, María José Blariza, explicó a Radio Provincia LT17 que el proyecto nació dentro del ámbito académico. “Este proyecto surge como una línea de investigación del CONICET. Dos de los fundadores somos investigadores y, cuando obtuvimos resultados prometedores, vimos que podía transformarse en una solución concreta para la sociedad”, afirmó.
Un biopesticida específico contra la chicharrita
El desarrollo se basa en el estudio de genes vinculados al proceso reproductivo y la supervivencia de los insectos vectores. A partir de ese conocimiento, el equipo diseñó una estrategia para interferir en esos genes y reducir la población de la plaga.
“Encontramos genes clave en el proceso reproductivo y en la sobrevida del vector. La idea es interferir en esos genes para limitar su reproducción o provocar la muerte del insecto”, detalló Blariza. Según explicó, el producto apunta exclusivamente a la chicharrita, insecto responsable de transmitir la bacteria que causa el HLB.

La investigadora remarcó que el biopesticida presenta una alta especificidad. “El efecto se dirige solamente a esta plaga. Si entra en contacto con organismos beneficiosos, como las abejas u otros insectos del ecosistema, no produce ningún impacto”, subrayó.
Alternativa sustentable frente a pesticidas químicos
El producto también propone ventajas ambientales frente a los pesticidas tradicionales. De acuerdo con Blariza, el compuesto se degrada con el tiempo y no deja residuos en la planta, el suelo ni los frutos.
“Es un producto biodegradable y altamente específico, por lo que no quedan rastros en la fruta ni en el ambiente”, explicó. Además, aclaró que no se trata de organismos genéticamente modificados ni presenta riesgos para la salud humana. “No es tóxico para las personas ni para la fauna, porque los genes que utilizamos no existen en humanos”, indicó.
Impacto del HLB y proyección del desarrollo
El HLB representa una de las amenazas más graves para la citricultura mundial. La enfermedad provoca frutos deformes, con sabor ácido y sin valor comercial. Blariza recordó que su impacto ya se observa en otras regiones productivas.

“En Florida la producción de cítricos cayó cerca del 90% por el HLB. Hoy se produce apenas el 10% de lo que se generaba antes”, señaló, al advertir sobre la magnitud del problema para las economías regionales.
El equipo de RNAgro inició el trámite de patente y avanza con ensayos regulatorios ante el SENASA. “Estimamos que en unos 18 meses podríamos contar con el primer MVP del producto para comenzar a utilizarlo en Misiones”, anticipó la investigadora.
El objetivo, según destacó, apunta a proteger la producción citrícola y a las familias que dependen de ella. “Cuando una planta da positivo de HLB, la única solución hoy es erradicar y quemar toda la plantación. Por eso buscamos una tecnología innovadora que ayude a evitar ese impacto”, concluyó.

