China y Rusia vetaron este martes en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que buscaba coordinar acciones para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz. Se da en medio de una creciente tensión regional y preocupación por el suministro energético global.
La iniciativa obtuvo once votos a favor y dos abstenciones —Pakistán y Colombia—, pero no logró avanzar debido al rechazo de ambos países, que como miembros permanentes del Consejo cuentan con derecho a veto.
El texto, impulsado por Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, instaba a adoptar medidas defensivas y proporcionales, como escoltas a embarcaciones comerciales, y exigía a Irán el cese inmediato de los ataques contra buques mercantes.
La propuesta original, presentada por Baréin, contemplaba incluso la posibilidad de utilizar “todos los medios necesarios”, una fórmula que en el lenguaje de la ONU habilita el uso de la fuerza. Sin embargo, ante la oposición de Rusia, China y Francia, el texto fue modificado en varias ocasiones hasta eliminar cualquier referencia a acciones ofensivas y limitarse a medidas defensivas.
Posteriormente, la resolución fue suavizada aún más, eliminando toda referencia a una autorización formal del Consejo de Seguridad y restringiendo su alcance exclusivamente al estrecho de Ormuz, dejando fuera aguas adyacentes.
La importancia del estrecho de Ormuz
Este paso marítimo es estratégico para el comercio mundial, ya que por allí transita aproximadamente el 20% del petróleo global, lo que explica la preocupación internacional ante cualquier interrupción del flujo energético.
En el contexto de la escalada regional, Irán ha lanzado ataques contra infraestructura civil en más de diez países, incluidos Estados del Golfo Pérsico, en respuesta a acciones militares de Estados Unidos e Israel iniciadas el 28 de febrero.
Los países del Golfo consideran que un eventual bloqueo del estrecho representa una amenaza crítica para sus economías, lo que llevó a Baréin —actual presidente del Consejo— a impulsar una acción internacional.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump había fijado un ultimátum a Irán para reabrir el paso marítimo, advirtiendo sobre las graves consecuencias de no hacerlo.
Desde Moscú y Beijing, en tanto, responsabilizaron a Estados Unidos e Israel por el inicio del conflicto y señalaron que la prioridad debe ser el cese inmediato de las operaciones militares.
La semana pasada, el Consejo de Seguridad ya había aprobado otra resolución —con 13 votos a favor y abstenciones de Rusia y China— que condenó los ataques iraníes y pidió el fin de las acciones que afectan la navegación en la zona. Sin embargo, el nuevo intento de avanzar con medidas más concretas quedó bloqueado, reflejando las divisiones internas del organismo frente a la crisis.

