El escenario inflacionario de América Latina durante marzo mostró fuertes contrastes entre los países, en un contexto global atravesado por la volatilidad en los precios internacionales del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente. A pesar de estas presiones externas, la mayoría de las economías logró contener los aumentos de precios, con variaciones mensuales inferiores al 1%.
De acuerdo con datos relevados por organismos estadísticos de la región, Venezuela encabezó el ranking con una inflación del 13,10% en marzo, acumulando un 71,80% en el primer trimestre de 2026, lo que la mantiene como el caso más crítico.
En segundo lugar se ubicó Argentina, con una inflación mensual del 3,4% según el Indec. De esta manera, el país acumuló un 9,40% en el primer trimestre del año, consolidándose como una de las economías con mayores subas de precios en la región, muy por encima del promedio latinoamericano.
El tercer puesto fue para Perú, que registró una inflación del 2,38% en marzo y un acumulado trimestral del 3,19%, mostrando una dinámica más moderada en comparación con Argentina.
Más atrás aparece Chile, con un 1% mensual y un acumulado de 1,40% en el trimestre, reflejando cierto control macroeconómico pese a su exposición a factores externos. En la quinta posición se ubicó Brasil, con una suba del 0,88% en marzo y un 1,92% acumulado en el año.
Paraguay ocupó el sexto lugar con una inflación del 0,80% mensual y un acumulado del 1,40%, seguido por Colombia, que registró un 0,78% en marzo y un 3,07% en el trimestre, evidenciando una tendencia descendente.
En la parte baja del ranking se ubicaron Uruguay, Ecuador y Bolivia. Uruguay registró un 0,41% mensual y un acumulado de 1,68%; Ecuador mostró una inflación del 0,12% en marzo y apenas 0,70% en el trimestre; mientras que Bolivia presentó una deflación del -0,34% mensual, aunque mantiene un 0,34% positivo en el acumulado trimestral.
El informe también destaca que, si bien el aumento del precio del petróleo impactó en los costos de transporte, logística y producción, su efecto fue desigual según la estructura económica y las políticas energéticas de cada país.
En este contexto, la brecha inflacionaria en la región sigue siendo amplia: mientras Venezuela y Argentina continúan con niveles elevados, la mayoría de los países logró absorber los shocks externos y mantener la estabilidad de precios. En el caso argentino, el dato de marzo es interpretado por el Gobierno como parte de un proceso de desaceleración, aunque todavía lejos de los niveles del resto de América Latina.
Fuente: Infobae.

