El mercado laboral argentino inició el año con una marcada contracción, según un informe de la consultora LCG en base a datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación. En enero de 2026, solo cuatro provincias registraron creación de empleo formal, mientras que el resto del país acumuló una pérdida cercana a los 100.000 puestos de trabajo.
El relevamiento advierte que la dinámica del empleo se da en un contexto de reconfiguración productiva, donde los sectores con mayor crecimiento no alcanzan a compensar la caída en actividades intensivas en mano de obra. La industria, que representa cerca del 19% del empleo formal —solo por detrás del comercio con el 20%—, continúa siendo el sector más afectado.
En paralelo, el esquema económico orientado a potenciar actividades vinculadas a recursos naturales como la minería, el petróleo, el gas y el agro, muestra un menor impacto en la generación de empleo. Estos sectores, impulsados en parte por incentivos como el RIGI, concentran menos del 7% del empleo privado registrado, mientras que el agro alcanza el 5,1%.
Desde el análisis de la consultora LCG se plantea que el crecimiento de estos sectores no tendría capacidad suficiente para compensar la pérdida de puestos en la industria. La principal duda se centra en el posible efecto de derrame hacia el resto de la economía.
En la comparación interanual, la industria perdió 39.808 empleos registrados, lo que representa una caída del 3,4%. Dentro del sector, los rubros más afectados fueron textiles y metalmecánica. En segundo lugar aparece el comercio, con una reducción de 13.143 puestos.
El informe también marca una fuerte heterogeneidad territorial. En los últimos doce meses, Neuquén, Río Negro y San Juan registraron un aumento conjunto de aproximadamente 7.500 empleos, impulsados por actividades vinculadas a energía y minería, mientras que el resto de las provincias mostró una caída cercana a los 100.000 puestos.
En el desagregado mensual, las únicas jurisdicciones con crecimiento fueron Río Negro, Neuquén, San Juan y Santiago del Estero. Río Negro incorporó 3.200 empleos, Neuquén 3.000, San Juan 1.300 y Santiago del Estero 500.
En contraste, las mayores pérdidas se registraron en Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, seguidas por Chubut, Mendoza, Santa Cruz y Salta, que concentraron la mayor parte de la caída del empleo registrado durante el período analizado.
Un segundo grupo de provincias mostró una contracción moderada del empleo registrado, con caídas de entre 0,01% y 5%. En ese segmento se ubican jurisdicciones como Chaco, Misiones, Tierra del Fuego, San Juan, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Salta, Entre Ríos, Catamarca, CABA, Jujuy y Tucumán.
El informe señala además que la dinámica actual configura un mapa laboral cada vez más desigual, donde la generación de empleo se concentra en sectores y provincias específicas, mientras la mayoría del país enfrenta contracciones sostenidas.
En ese marco, el estudio advierte que la brecha entre sectores ganadores y perdedores podría profundizarse si no se amplía la capacidad de generación de empleo de las actividades en expansión, lo que plantea desafíos estructurales para el mercado laboral argentino.

