La licenciada en Psicología Agostina Handrujovicz advirtió sobre la importancia de cuidar la salud mental de quienes acompañan a personas con discapacidad. Señaló la sobrecarga emocional, la pérdida de autonomía y la falta de espacios propios que atraviesan muchos cuidadores en Posadas.
Handrujovicz explicó que esta problemática aparece de forma recurrente en talleres y espacios comunitarios. En ese marco, sostuvo que muchas personas cuidadoras sienten que no cuentan con tiempo propio y quedan absorbidas por las tareas diarias, lo que impacta tanto en lo físico como en lo emocional.
Entre los primeros signos, mencionó la pérdida de autonomía. Según detalló, las personas dejan de registrar sus propias necesidades. A esto se suman dificultades para dormir, aislamiento social, falta de atención y, en situaciones más complejas, síntomas compatibles con ansiedad o depresión.
La profesional también diferenció entre el cansancio habitual y el desborde emocional. Indicó que el primero puede resolverse con descanso, mientras que el segundo aparece cuando el estrés se prolonga en el tiempo. En esos casos, explicó, pueden surgir irritabilidad o sentimientos de desesperanza.
Otro de los puntos señalados fue la dificultad para delegar tareas. Handrujovicz indicó que, en muchos casos, una sola persona asume la mayor carga de cuidado, ya sea por costumbre o por desconfianza. En ese sentido, remarcó la importancia de permitir que otros colaboren, incluso si no lo hacen de la misma manera.
Además, advirtió sobre la aparición de culpa o frustración, especialmente cuando no se perciben avances en la persona asistida. Frente a esto, aclaró que no se trata de una responsabilidad individual absoluta, sino de una situación compleja que requiere acompañamiento y una mejor distribución de roles.
Espacios para compartir y acompañarse
Desde la Dirección de Discapacidad resaltan el valor de los espacios grupales como herramienta de contención. Según explicó la profesional, en actividades como la equinoterapia se generaron redes espontáneas entre familiares que comparten experiencias y buscan soluciones en conjunto.
Estas instancias permiten no solo el acompañamiento emocional, sino también la construcción de vínculos y estrategias colectivas frente a las dificultades cotidianas.
Finalmente, Handrujovicz recomendó hablar con personas cercanas y expresar lo que ocurre como primer paso. También sugirió acudir a espacios institucionales o profesionales cuando la situación lo requiera y destacó la importancia de compartir responsabilidades dentro del entorno familiar.
El abordaje de esta problemática apunta a mejorar la calidad de vida de quienes cuidan y, al mismo tiempo, garantizar un acompañamiento más saludable e integral para las personas con discapacidad.

