La crisis del retail de electrodomésticos en la Argentina se profundiza en 2026, con cierres de sucursales y ajustes en distintas cadenas. Se da producto de la caída del poder adquisitivo y el avance de las compras online, un fenómeno que impacta en todo el país y que ya afecta a firmas como Frávega, Garbarino y, más recientemente, Pardo.
La caída en la comercialización física y el crecimiento de los productos importados que ingresan al país configuran un escenario cada vez más complejo para el sector. Históricamente sostenido en el financiamiento al consumo y la expansión del retail presencial, el modelo muestra señales claras de agotamiento.
En ese contexto, las principales cadenas locales comenzaron a aplicar medidas de ajuste. El cierre de sucursales, los concursos de acreedores y, en algunos casos, las quiebras, forman parte de una tendencia que se acelera. Nombres de peso como Frávega y Garbarino figuran entre los más golpeados.
A ese escenario se sumó en los últimos días la cadena Pardo, que avanzó con el cierre de locales en distintas provincias. Solo en Córdoba, la firma bajó las persianas en Río Cuarto y General Deheza, mientras que el año pasado ya había aplicado recortes en Buenos Aires.
La decisión también alcanzó a Santa Fe. En Rafaela, el cierre se comunicó mediante un cartel en el local, donde se informó el “cierre total de la sucursal” y se detallaron los mecanismos para que los clientes continúen pagando sus cuotas. Según se indicó, los pagos deben realizarse por transferencia bancaria al Banco Macro, con envío del comprobante vía WhatsApp.
Ese punto de venta había sido inaugurado hacía apenas cuatro años y formaba parte de una de las zonas comerciales más transitadas de la ciudad. Su cierre refleja la velocidad con la que se deteriora la actividad.
Fuentes del sector señalan que, en pocos años, la cadena pasó de contar con 74 sucursales a 62, en línea con la retracción general del mercado. Aunque mantiene operativo su centro logístico, el ajuste en la red comercial es evidente.
En Córdoba, el impacto fue particularmente abrupto. Desde la Asociación Gremial de Empleados de Comercio (AGEC) confirmaron que los cierres se dieron de manera sorpresiva. En Río Cuarto, por ejemplo, los trabajadores se encontraron con el local cerrado al inicio de la jornada.
“El cierre es consecuencia de la caída del poder adquisitivo. No es la única empresa que está en esa situación”, afirmó José Luis Oberto, secretario general del gremio. Además, advirtió que la problemática excede a una firma puntual: “Hay una situación que se extiende a toda la cadena comercial”.
El dirigente también describió un panorama más amplio de retracción. “Son muy pocos los rubros que no están peor. Incluso los supermercados venden menos y también las casas de comidas. Es alarmante”, sostuvo.
En paralelo, desde el sector aseguran que la empresa avanza con fusiones de locales en distintas plazas. Como ejemplo, mencionan el caso de Bragado, donde las operaciones se concentraron en un único punto desde el año pasado.
El trasfondo de esta crisis es la fuerte caída de la demanda. En un contexto de pérdida sostenida del poder adquisitivo, los electrodomésticos —bienes durables— se ubican entre los primeros gastos que las familias postergan.
Los datos reflejan esa tendencia. En el último trimestre de 2025, las ventas del sector cayeron 18,6% interanual, con retrocesos en todas las categorías, desde línea blanca hasta tecnología.
Incluso se da una paradoja: el desplome del consumo ocurre en un escenario de baja relativa de precios. Mientras la inflación general superó el 30%, los electrodomésticos registraron una caída promedio del 6,6%.
El dato marca un cambio estructural. El problema dejó de ser el precio y pasó a ser el ingreso disponible. Aunque los productos sean más accesibles en términos relativos, los consumidores no cuentan con margen para afrontar compras de ese tipo, lo que profundiza la crisis del modelo tradicional de retail.

